
Las protestas contra las políticas chinas en el país y en el resto del mundo, así como las técnicas de marketing utilizadas por las empresas que no son patrocinadores olímpicos oficiales, han hecho de los juegos de Pekín una proposición arriesgada para algunas compañías. 'Cuando una empresa quiere subirse al carro de un evento, lo hace porque se percibe que tiene una cierta popularidad y encanto', dijo Andre Zimbalist, profesor de economía del Smith College en Massachusetts. Foto: David Gray/Reuters
Recomendar esta foto
Promedio (Loading)

