3 de julio de 2008, 12:34 AM
Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell realizaban una investigación sobre narcóticos para el Pentágono cuando su avión cayó en la selva colombiana controlada por las FARC en el 2003.
Cuando los tres desaparecieron, aparentemente también se esfumaron los esfuerzos para rescatar a los estadounidenses que han permanecido más tiempo secuestrados en el mundo.
Mientras que Francia exhortaba al mundo a conmoverse por la difÃcil situación de la rehén francocolombiana Ingrid Betancourt, e incluso envió una misión humanitaria durante un intento de rescate fallido este año, el gobierno de Estados Unidos permanecÃa casi en silencio en torno a los empleados de una subsidiaria de la Northrup Grumman Corp.
Los parientes de los tres hombres presentaron quejas públicas sobre lo que parecÃa ser un acto de negligencia. En un momento dado incluso el presidente venezolano, Hugo Chávez, parecÃa realizar más que Washington para liberar a sus compatriotas secuestrados.
El padre de Gonsalves, George, dijo que a través de los años las familias se habÃan sentido frustradas por la falta de información sobre lo que los gobiernos de Colombia y Estados Unidos realizaban para asegurar la liberación de los hombres.
''No sabÃamos qué diablos estaba pasando'', dijo a la prensa. ''Me estoy informando con ustedes (los reporteros)''.
Su destino parecÃa particularmente obscuro después de que en noviembre se presentaran las imágenes de ''testimonio de vida'' que los mostraron demacrados, incluso atormentados, con la selva de fondo.
Los contratistas y Betancourt se encontraban entre un grupo de ''prisioneros polÃticos'', según las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que éstas liberarÃan a cambio de cientos de guerrilleros. Pero cada intento de diálogo parecÃa destinado al fracaso.
Sin embargo, el ejército colombiano apoyado por Estados Unidos parecÃa estar cada vez más cerca. El mes pasado, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos informó que los soldados habÃan detectado a tres hombres en la selvas del sur, pero que habÃan desaparecido en el bosque tropical antes de que las tropas pudieran intentar un rescate.
George Gonsalves estaba podando su jardÃn cuando un vecino le avisó que su hijo habÃa sido liberado.
''No lo podÃa creer'', dijo Gonsalves. ''Es algo maravilloso, estoy tan emocionado''.
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