2 de noviembre de 2009, 05:15 PM
CHILPANCINGO, Gro., noviembre 2 (EL UNIVERSAL).- Miles de guerrerenses interrumpieron el silencio y la tranquilidad de los cementerios, para llevar rezos, música, flores, veladoras y limpiar las tumbas de sus fieles difuntos.
En el panteón municipal de esta ciudad, de acuerdo con el administrador Justo RodrÃguez Adame, han asistido más de 20 mil personas a visitar a sus muertos, "les traen flores, velas, veladoras, comida, bebidas alcohólicas que le gustaban al difunto y hasta música triste o alegre".
En algunas tumbas pudo observarse a familias rezando a sus fieles difuntos, otros con trÃos y conjuntos, interpretando las canciones que más le gustaban a sus fieles difuntos, pero también jóvenes con celulares en los que se escuchaba música moderna que le llevaron a su hermano a algún amigo.
Como todos los años, la basura se acumuló por toneladas, que obligó a los empleados del panteón municipal a realizar un doble esfuerzo para retirarla, uno de ellos expresó: "ya llevo 30 viajes y no se acaba, esto es de todos los años".
Fundado aproximadamente en 1864, el cementerio alberga a poco más de ocho mil 500 tumbas, algunas datan desde 1895, dice el administrador Justo RodrÃguez, quien explica que las primeras tumbas ya no existen debido a que fueron ocupadas posteriormente por nuevos difuntos.
Añadió: "aquà ya no hay espacio para vender terrenos, solo se consigue negociando con quienes los tienen, es lo más caro porque para tener derecho a que lo entierren aquÃ, en el ayuntamiento cuesta 80 pesos".
Aun cuando a la entrada del panteón municipal reza la frase: "Descúbrete ante la augusta paz de los muertos, aquà donde terminan las ambiciones humanas", afuera y adentro, como todos los años se instala el negocio de los vivos como la venta de flores, velas, veladoras, comida, música de trÃos y conjuntos, que recorren las tumbas ofreciendo sus servicios.
También los niños, jóvenes y adultos, ofrecen igualmente sus servicios como acarrear agua, limpiar las tumbas donde los muertos reposan, pintarlas o alguna reparación, "venimos para sacar algo para llevar a la casa".
Adentro del panteón puede observarse los contrastes que existen fuera de los cementerios, porque hay tumbas ostentosas, otras más modestas y algunas que ni siquiera cruces tienen.
En el primer cuadro del cementerio existen tumbas estilo francés o norteamericano, son las más antiguas, entre ellas, la de Juan Serdeña, que murió en 1895, la de la esposa del ex gobernador Canuto A.
Neri, la señora Antonia Reynoso, una de sus bisnietas la profesora Guadalupe Neri Carreto, llegó a ponerle flores.
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