3 de noviembre de 2009, 02:01 PM
Javier Albisu
ParÃs, 3 nov (EFE).- El francés Claude Lévi-Strauss, uno de los pensadores más importantes del siglo XX y pionero de la antropologÃa moderna, falleció el sábado a la edad de cien años, aunque la noticia de su muerte no se ha hecho pública hasta hoy.
Con la desaparición de Lévi-Strauss, el mundo del razonamiento ha perdido a un notable intelectual, cuyos restos descansan ya en la localidad de Lignerolles, en la Borgoña francesa, donde el sabio centenario fue enterrado antes de que hoy se divulgase la noticia de su defunción.
"Un gran sabio, siempre abierto al mundo" y "uno de los más grandes etnólogos de todos los tiempos" que "llevó a lo más alto la reputación de las ciencias humanas y sociales francesas", dijo de él el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al conocer la noticia de la defunción.
Al homenaje presidencial se sumó el de la diplomacia y, en su nombre, el ministro galo de Exteriores, Bernard Kouchner, se refirió al antropólogo como a "un visionario" para el que "la investigación cientÃfica ha estado siempre marcada por una gran exigencia moral".
Hijo de un judÃo agnóstico, Lévi-Strauss nació en Bruselas en 1908 y fue en 1955 cuando publicó "Tristes Trópicos", una narración melancólica y autobiográfica de sus viajes que serÃa el origen de la corriente estructuralista.
"Odio los viajes y a los exploradores. Y aquà me dispongo a relatar mis expediciones", comienza el célebre libro de Lévi-Strauss quien, fiel a sà mismo, se terminarÃa convirtiendo en un investigador de biblioteca desde donde elaborarÃa una serie de obras que le llevaron a ser el gran maestro de la antropologÃa moderna.
El académico francés, que habÃa cursado estudios de Derecho y FilosofÃa en la universidad de la Sorbona, abandonó la docencia en esta última disciplina gracias a una invitación del etnólogo Marcel Mauss para ingresar en el recién creado departamento de etnografÃa.
De esa forma, el hombre que terminarÃa ejerciendo una influencia decisiva en la filosofÃa, la sociologÃa, la historia y la teorÃa de la literatura, se interesó por la antropologÃa.
Y serÃa precisamente esa materia la que le concederÃa un "lugar preeminente entre los investigadores del siglo XX", explicaba a Efe el profesor de AntropologÃa Social de la Universidad Complutense de Madrid Rafael DÃaz Maderuelo, con motivo del centenario del pensador.
La antropologÃa le llevó como profesor visitante a la universidad brasileña de São Paulo, de 1935 a 1939, estancia que le posibilitó llevar a cabo trabajos de campo en el estado amazónico de Mato Grosso y en la AmazonÃa, donde estudió a los bororo, los nambikwara y los tupi-kawahib.
"Estaba en un estado de excitación intelectual intensa. SentÃa que revivÃa las aventuras de los primeros viajeros del siglo XVI.
Por mi cuenta, descubrÃa el Nuevo Mundo. Todo me parecÃa fabuloso, los paisajes, los animales, las plantas...", escribÃa Lévi-Strauss.
El creador de obras como "El pensamiento salvaje" o "MitologÃas", era hijo intelectual de Émile Durkheim y de Mauss, estaba interesado por la obra de Karl Marx, por el psicoanálisis de Sigmund Freud, la lingüÃstica de Ferdinand Saussure y Roman Jakobson, el formalismo de Vladimir Propp y un largo etcétera, además de ser un apasionado de la música, la geologÃa, la botánica y la astronomÃa.
Las aportaciones más decisivas de su trabajo se pueden resumir en tres grandes temas: la teorÃa de la alianza, los procesos mentales del conocimiento humano y la estructura de los mitos.
La teorÃa de la alianza defiende que el parentesco tiene más que ver con la alianza entre dos familias por matrimonio respectivo entre sus miembros que con la ascendencia de un antepasado común.
Para Lévi-Strauss, no existe una diferencia significativa entre el pensamiento primitivo y el civilizado pues la mente humana organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se organizan de acuerdo con la lógica y tanto el mito como la ciencia están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente.
Comparten, por tanto, la misma estructura, sólo que aplicada a diferentes cosas, explicaba DÃaz Maderuelo.
Respecto a los mitos, el intelectual sostiene desde la reflexión sobre el tabú del incesto, que el impulso sexual puede ser regulado gracias a la cultura porque el hombre piensa antes de tener relaciones, por lo que pierde su naturaleza animal y se convierte en un ser cultural.
La obra de Lévi-Strauss ha influenciado tanto a filósofos como Paul Michel Foucault o Louis Althusser, a psicoanalistas como Jacques Lacan a semiólogos como Roland Barthes o a lingüistas Émile Benveniste en la lingüÃstica. EFE
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