3 de noviembre de 2009, 05:23 AM
PekÃn, 3 nov (EFE).- Las relaciones entre los dos gigantes emergentes asiáticos, China y la India, han registrado algunas tensiones fronterizas desde que el Dalai Lama, lÃder espiritual tibetano exiliado en la India, anunciara su viaje al territorio de Arunachal Pradesh, objeto de una guerra con China en 1962
El portavoz de turno del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Ma Zhaoxu, tildó hoy al Dalai Lama de "separatista", ya que con su anunciado viaje a la región apoya indirectamente su pertenencia a la India, y lo acusó de decir "mentiras que dañan las relaciones entre China y otros paÃses".
China y la India entablaron una guerra fronteriza en 1962, cuando PekÃn, que no reconoce la frontera norte o lÃnea McMahon, ocupó ese año Arunachal Pradesh, de donde fue expulsado por el ejército indio.
El Dalai Lama, exiliado en Dharamshala, India, desde la década de 1950, cuando fracasó un levantamiento tibetano contra los comunistas chinos, dijo estar "sorprendido" por la reacción china.
"Estoy sorprendido, porque en el 1962 el ejército chino alcanzó ese área y la ocupó, entonces India de alguna manera lo expulsó. El gobierno chino cesó el alto el fuego unilateralmente y se retiró.
¿Cuál es el problema?", señaló el Dalai, que se encuentra de visita en Japón.
"Nos oponemos firmemente a que el Dalai Lama visite esas regiones fronterizas. Eso es una acción separatista", agregó Ma, quien aseguró que los intentos del monje "por dañar las relaciones entre China y otros paÃses no tendrán éxito".
Sin embargo, varios conflictos fronterizos dan fe de las nunca fáciles relaciones entre los dos paÃses más poblados del mundo.
En las últimas semanas China empezó a emitir visados especiales para los indios de la región de Cachemira -disputada por India, Pakistán y China- que deseaban viajar a su territorio; el visado, que no va unido al pasaporte como es habitual, está siendo rechazado por las autoridades indias, que impiden a los poseedores del documento subir al avión con destino a la República Popular.
Nueva Delhi ha emitido una protesta formal los visados chinos, una decisión catalogada como sorprendente y misteriosa en ámbitos diplomáticos.
Los dos paÃses iniciaron en 2005 un mecanismo de resolución de disputas, como las fronterizas y la proliferación nuclear, ya que la India acusa también a China de transferir misiles a Pakistán.
A pesar de este mecanismo, Cachemira continúa siendo uno de los territorios más militarizados del planeta, con porciones administradas por China (Aksai Chin), la India (Jammu y Cachemira) y Pakistán (Azad Kashmir y los territorios Norte).
PekÃn reiteró hoy que las relaciones con la India son buenas y que su polÃtica sobre Cachemira no ha cambiado, a pesar de su nueva emisión de visados, que se produce después de que desde julio la India iniciara una nueva polÃtica contra los inmigrantes chinos.
Los 25.000 chinos que trabajan para empresas de su paÃs en la India en sectores como energÃa, comunicaciones y petróleo, se están viendo afectados por lo que PekÃn considera "medidas drásticas", sin embargo, la India defiende que con la restricción de visados intenta frenar la entrada de obreros chinos no cualificados en el sector de infraestructuras.
No obstante, el portavoz Ma defendió hoy que los obreros chinos que se desplazan al paÃs vecino son personal técnico especializado, y pidió a la India que simplifique los trámites. EFE
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