4 de noviembre de 2009, 02:00 AM
Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.
WASHINGTON.? Para muchos, la noche de ayer tuvo sabor a venganza en este paÃs, donde los demócratas del presidente Barack Obama tuvieron su primera derrota electoral, justo al cumplirse un año de aquella conmovedora jornada en que, al grito de "sÃ, podemos", fue consagrado como el primer presidente negro de Estados Unidos.
En Virginia, el republicano Bob McDonnell venció por un amplio margen al aspirante demócrata, Creigh Deeds, un hombre apadrinado por Obama, y se convertirá en el gobernador del estado, considerado clave para los demócratas.
En la también demócrata Nueva Jersey, en tanto, el gobernador Jon Corzine fue derrotado por el candidato republicano, Chris Christie. Y en Nueva York, el alcalde Michael Bloomberg se encaminaba a obtener un tercer mandato.
"Esto es sólo el comienzo de una ola que se moverá por todo el paÃs", decÃa, anoche, envalentonado, el blog republicanoredstate.com. En el partido opositor, lo de anoche se veÃa como un punto de inflexión tras el derrumbe sufrido en los cuatro últimos años del gobierno de George W. Bush.
Posiblemente anticipándose a lo que vendrÃa, los colaboradores de Obama restaron trascendencia durante el dÃa a los comicios en los que, sin embargo, se involucraron hasta la médula.
"Yo dirÃa que no saquemos las cosas de su contexto. Los resultados de estas elecciones tienden a exagerarse", afirmó David Plouffe, director de la campaña de Obama, a la cadena NBC.
"Estamos solamente ante elecciones locales. Hay mucho camino que recorrer hasta noviembre del año próximo", añadió Plouffe, en referencia a los comicios con que se renovará el Congreso, a fines de 2010.
Lo que sà está claro es que unos y otros veÃan a estas elecciones como el primer termómetro para sondear la fuerza de Obama y sus posibilidades para llevar a cabo la reforma polÃtica a la que aspira. O, por el contrario, si marcan un punto para que los desanimados republicanos tomen oxÃgeno. Y fuerza.
Si bien el presidente trabajó activamente en la campaña ?hubo fotos suyas con los candidatos de su partido y visitó los dos Estados en varias ocasiones? ayer era evidente que, ya sobre la hora de la cita en las urnas, sus colaboradores intentaron quitarle presión al asunto, posiblemente alertados de que las cosas no estaban del todo claras.
"Hay que ver lo que está diciendo la gente", argumentó, al caer la noche, la analista polÃtica Virginia Borges. Es que, como suele ocurrir en estos casos, numerosos votantes explicaron su voto regional por cuestiones que tienen que ver con lo nacional.
"Estoy cansado de que me quiten dinero en impuestos para planes que no sirven para nada", "Obama habla mucho y hace poco" o "No quiero que toquen mi plan de salud" fueron algunos de los argumentos esgrimidos por quienes accedieron a explicar su voto.
Lo cierto es que las elecciones transcurrieron en un escenario de dificultad para el gobierno, con el desempleo situado en el 9,8%, enormes desafÃos en el frente militar y un destino incierto para la reforma de salud, con la que, en el comienzo de su mandato, Obama decidió asociar su destino polÃtico.
Anoche, los resultados indicaban que McDonnell podrÃa aventajar a Deeds por más de 10 puntos. Un resultado "bastante contundente", era ayer la lectura coincidente.
Fue un giro interesante el de Virginia, que el año pasado votó masivamente por Obama pese a que se le reconoce una tradición republicana a la que, al parecer, regresó ayer. En ese caso, lo hizo de la mano de un conservador profundo que, astutamente, en las últimas semanas de campaña evitó referirse a temas conflictivos como el aborto o la legislación sobre matrimonio homosexual, para centrarse en las dificultades económicas del paÃs.
Al igual que en los cuarteles de Christie en Nueva Jersey, habÃa euforia entre los seguidores de McDonnell, con el convencimiento de que los triunfos implicarÃan el comienzo de una "reconquista" para las posiciones que los republicanos perdieron en 2006, cuando se quedaron sin mayorÃa en el Congreso, y luego, el año pasado, cuando perdieron la Casa Blanca.
Además de Virginia y Nueva Jersey también se eligieron legisladores en Nueva York y California, asà como alcaldes en Nueva York, Atlanta, Houston, Boston, Detroit, Miami y Pittsburgh.
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