La Nacion

Empezó el éxodo de las carpas

6 de julio de 2008, 02:00 AM

Un solitario cartel partidario le pedía "Fuerza a Cristina" en el lugar donde solía estar la carpa del Frente Transversal, mientras un militante sacaba la última bandera que colgaba de las rejas de la plaza. Caía la noche en la plaza del Congreso y todavía algunos operarios intentaban desarmar el techo del refugio de La Cámpora.

Desde ayer, confirmadas las retenciones móviles en la Cámara de Diputados, comenzó frente al Congreso una lenta retirada de las carpas kirchneristas. Después de dos semanas de campamento, llegaron a su fin emblemáticas jornadas de movilizaciones, actos y una curiosa convivencia de militantes efusivos, reuniones al aire libre, muñecos inflables y hasta toros mecánicos.

"Se acabó. No hay que presionar más. Ya cumplimos el objetivo. Ahora hay que pacificar", decía Gustavo Avellaneda, el último simpatizante de Militancia Social que, al anochecer de ayer, cortaba con una pinza los alambres que sostenían unos carteles. En la dársena frente al Congreso ya no había rastros de las carpas del Movimiento Evita, ni la del Frente Transversal ni la del Movimiento 26 de Julio. Enfrente, la carpa de la Cámpora estaba a punto de desaparecer.

La noche anterior, Luis D Elía había adelantado la movida. "Tenemos ganas de levantar -decía mientras esperaba la definición de la votación de los diputados-. La carpas cumplieron su ciclo."

La única que seguirá en pie, al menos durante los próximos días, será la de Compromiso K. "Nos vamos a quedar hasta que vote el Senado", dijo el militante Daniel Galvagno, solitario ayer en el control de la plaza. Mientras tanto, los partidarios oficialistas prometen explicar cómo y qué votó la Cámara de Diputados.

"El circo sigue"

Igual, no será el fin de su actividad: la carpa con piso flotante, plasma y calefacción después saldrá a recorrer el país. "El circo sigue", ironizó ayer el ultrakirchnerista que comanda la movida, Damián Barijhoff.

A la espera de la gira, anoche en la carpa los militantes seguían repitiendo, ante un puñado de espectadores, el documental que resumía la presidencia de Néstor Kirchner.

Mucha más gente había en la diminuta carpa de los aborígenes, que dicen que seguirán esta semana su estadía frente al Congreso. Les iba bastante bien: anoche la gente hacía cola para adherir a la lista de firmas en reclamo del "reintegro de tierras ancestrales".

El otro que seguirá en la plaza es el piquetero opositor Raúl Castells, que improvisó una carpa propia en el lugar que dejaron los ruralistas tras su temprano retiro. Ayer, los militantes de su grupo, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, seguían cocinando tortas fritas para 20 personas que hacían cola frente al refugio.

A sólo unos metros, la carpa evangelista -se instaló hace sólo días "en favor del diálogo"- estaba a pleno. Diez personas fervorosas aplaudían a una mujer que cantaba a los gritos una melodía de cuarteto: "Amor, amor, amor a Dios/con palabras... no se puede describir".

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