5 de noviembre de 2009, 03:22 AM
Londres, 5 nov (EFE).- El mercenario británico Simon Mann, protagonista de una fallida intentona golpista contra el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, afirmó a su regreso al Reino Unido tras su liberación por motivos humanitarios que quiere ver a Mark Thatcher y al empresario Ely Calil procesados por la justicia.
Durante el juicio al que fue sometido en Guinea, Mann, que fue, antes que mercenario, miembro del SAS (Special Air Service), un regimiento de fuerzas especiales del Ejército británico, aseguró haber sido reclutado por el hijo de la ex primera ministra, Margaret Thatcher, quien le presentó a su vez al multimillonario Calil, al cual identificó como el organizador del fallido golpe.
En declaraciones al diario "The Guardian" mientras regresaba ayer de Guinea, Mann advirtió a ambos hombres de que repetirá ante la justicia británica las acusaciones que formuló ya en Malabo frente a detectives de Scotland Yard que viajaron a ese paÃs asà como ante un juez guineano.
"Por lo que a mà respecta, estoy impaciente de que Calil, Thatcher y uno u otros más se enfrenten a la justicia", afirmó Mann, quien dijo estar ahora muy contento de que "no prosperara (la intentona golpista) en 2004".
Mann consiguió un perdón presidencial tras pasar cinco años y medio en la cárcel, incluido más de un año en la prisión de Black Beach, de Malabo, de la sentencia de 34 años de cárcel a la que fue condenado, y llegó el miércoles al aeropuerto de Luton, al norte de Londres.
"Estoy en extremo agradecido al presidente Obiang por liberarme.
Es el mejor regalo de Navidad que podrÃamos habernos imaginado mi familia y yo mismo", dijo Mann, quien pidió a los medios que respeten ahora su privacidad y la de su familia mientras trata de ajustarse a su nueva vida en libertad.
Según varios medios británicos, detectives del mando antiterrorista Scotland Yard se disponen ahora a interrogar a Mann en relación con sus acusaciones de que el intento de golpe contra Obiang se fraguó en territorio británico.
Un pequeño grupo de detectives del Reino Unido interrogó ya el año pasado en tres ocasiones al mercenario en su prisión guineana.
Mann fue liberado junto a otros tres mercenarios, uno de los cuales, el surafricano Niek du Toit, dijo a un periódico de su paÃs que Mann tuvo un papel clave en la intentona golpista y afirmó haber tratado con Mark Thacher de unos helicópteros que ése dijo que querÃa para sus negocios en Sudán, pero que resultaron ser los que iban a utilizarse en la operación contra el presidente guineano.
Según Du Toit, la liberación de los cuatro mercenarios fue fruto de negociaciones en las que estuvo involucrado el gobierno del presidente surafricano, Jacob Zuma.
En opinión del diputado conservador Henry Bellingham, un amigo de Mann que hizo campaña para lograr su puesta en libertad, el gobierno de Guinea Ecuatorial parecÃa interesado en recomponer las relaciones internacionales a fin de garantizarse mercados para sus importantes reservas de gas y petróleo y "Simon Mann se habÃa convertido en un problema".
Mann por su parte puede mirar con optimismo el futuro ya que aparte de lo que le paguen por las entrevistas con periódicos, si escribe sus sin duda apasionantes memorias, podrÃa conseguir un adelanto editorial de hasta 275.000 euros. EFE
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