El Nuevo Día

Sigue la fiesta playera veraniega

6 de julio de 2008, 09:20 AM

Las playas se mantienen como la opción de diversión este fin de semana.  Vea la fotogalería.

Algunos llegaron de Arecibo. Otros de Bayamón, Cataño y Santurce. Pero todos tenían como objetivo pasar un tranquilo día de sol, arena y mar.

La pastora Rosa Linda Torres de la Iglesia Cristiana de Amelia llegó temprano a la playa del Último Trolley después de no poder entrar a la playa del Escambrón en Puerta Tierra.

"No se podía entrar. La fila llegaba al Hotel Normandie", afirmó la mujer, que visitaba esta playa por primera vez.

"Me gusta el lugar. Está limpio. Hay un cuartel de la policía cerca, aunque no hay salvavidas", dijo, mientras iniciaban una partida de dominó.

La ausencia de un salvavidas no le preocupó mucho porque tres de los jóvenes que participan del pasadía estaban adiestrados para realizar rescates acuáticos.

En horas de la tarde se informó que en el Escambrón murió un hombre de unos 50 años de edad, aparentemente por un ataque del corazón.

La portavoz de prensa de la Compañía de Parques Nacionales, Olga Magaly Rodríguez, dijo que el hombre estaba en el agua cuando aparentemente le dio un ataque del corazón, y un salvavidas lo ayudó a salir caminado hasta la orilla. Sin embargo, una vez en la arena, el hombre murió, aparentemente por otro ataque del corazón.

Mientras, en Ocean Park a pocos pasos de los feligreses de Amelia, Carmen Morales y Jonathan Santiago también descubrían el lugar. La pareja, que tomaba fotos, viajó desde Arecibo buscando una nueva playa para disfrutar.

"El sitio está tranquilo, pero la marea está fuerte", comentó Morales, quien todos los veranos saca tiempo para visitar las playas del País.

El trío de Leslie Bosch, Francisco Vega y Ventura Pérez también disfrutaba del sol. Llegó de Cataño para despejarse y para que el pequeño Gabriel, de 1 año, jugara en la arena.

Aunque esta suele ser una concurrida playa, ayer había poca gente en el lugar. Pero en la playa de Isla Verde la historia era otra. Allí no cabía un alma.

Había personas en el agua, cocinando comida a la parrilla y jugando voleibol en la arena. También se escuchaba música y la risa de gente.

"Vengo aquí por la seguridad. Hay boyas que no permiten la entrada de jet skies al área de los bañistas", señaló Luis Rubio, de Santurce.

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