7 de julio de 2008, 02:00 AM
La niebla había puesto en duda el jueves la llegada de la presidenta Cristina Kirchner a Campo de Mayo. La seguridad presidencial decidió no exponerla a un riesgoso vuelo en helicóptero. Pero Cristina Kirchner insistió en encabezar el lanzamiento de un plan de viviendas para suboficiales y encaró un infrecuente viaje en automóvil rumbo a la Escuela Sargento Cabral. Mientras la Presidenta padecía el congestionamiento de la Panamericana, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, aterrizó sin problemas a 20 metros del lugar del acto. Rápido, funcionarios de la Presidencia pidieron que el helicóptero de Scioli fuera retirado del lugar antes de la llegada de Cristina Kirchner porque la habían convencido de que no se podía volar. Lo consiguieron justo. Para irse, Scioli tuvo que buscar en automóvil su aeronave escondida en la inmensidad de Campo de Mayo.
La lucha por la calleLas movilizaciones callejeras de los piqueteros kirchneristas generaron algunas peleas por influencia y poder en el seno del Gobierno. Sobre todo entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el interlocutor habitual con las organizaciones, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Según contó un influyente líder de las carpas oficialistas, Fernández incluso puso en evidencia las diferencias durante una reunión con los grupos sociales. "Para mí, ustedes tienen que ser una pata importante del movimiento kirchnerista. Parrilli, en cambio, los quiere usar para cuando necesita gente en la calle", les dijo, según la fuente. No se distinguía en su tono entre el enojo y la ironía.
El ruego a D´ElíaUn hombre que conoce bien a Luis D´Elía reconoció, la semana que pasó, que el Gobierno le había pedido, casi rogado, que bajara su nivel de exposición. Eso sí: negó que fuera porque el piquetero hubiese acusado de "golpista" a Eduardo Duhalde, porque hubiera llamado a tomar las armas o porque después de su última conferencia de prensa hubo un cacerolazo que parecía en su contra. "El problema no es la gente, es el PJ", le dijeron. Según un testigo de la charla, el pedido oficial fue: "Con las retenciones en el Congreso, no tenés que irritar al PJ. No hay que complicar la votación". D´Elía cumplió.
ProtagonismoEn su búsqueda de protagonismo, Daniel Scioli, se "apropió" del acto de la distinción a Raúl Alfonsín como Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires en la Cámara de Diputados provincial. Pero el homenaje había sido organizado por el presidente de ese cuerpo legislativo, el peronista Horacio González. Y va por más. A todo motor y con máxima reserva, González trabaja en otro proyecto: la celebración de los 25 años del retorno de la democracia. Los detalles son guardados celosamente, pero cerca de González prometen jugosas revelaciones políticas que conciernen, tanto al peronismo como al radicalismo.
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