7 de julio de 2008, 02:00 AM
LONDRES (De un enviado especial).- No habÃa dudas: Roger Federer estaba destrozado por la caÃda ante Rafael Nadal en la final de Wimbledon. Pocas veces se le advirtió al número uno del mundo un rostro que reflejara tanta tristeza. Acababa de perder en el césped del All England Lawn Tennis and Croquet Club, algo asà como el jardÃn de su casa y por eso la desazón. TenÃa el corazón roto y algo de eso fue capaz de expresar en una frase cargada de dureza para sà mismo: "Es, por lejos, la derrota más dura. Fue un desastre. No hay comparación. No siento nada. Estoy decepcionado, roto, es todo. El partido se acabó. Hay que dejar pasar un poco el tiempo y luego ver, pero no aprendà nada de este partido. Quizás él sÃ, a jugar más agresivo, pero yo no".
Si algo hay que reconocerle siempre al número uno del mundo es su caballerosidad, tanto en la victoria como en la derrota. Ayer, perdió nada menos que sobre el césped del All England. Pero en medio de tanto dolor, el suizo cumplió de buena forma con todos los ritos que impone una final de Grand Slam, ésas que habitualmente lo tienen como protagonista principal. Incluso se permitió dibujar alguna sonrisa para las fotos y hasta intentar una broma a poco de finalizado el encuentro: "Estoy cansado. Se hizo un poco tarde", dijo en un court central en penumbras.
Luego, con la hidalguÃa conocida, reconoció a su rival: "Traté de todo. Rafa es un merecido campeón. Jugó sencillamente fantástico. Uno tiene que esperar lo peor. Y Rafa es el peor oponente en la mejor cancha. Pero fue un gusto jugar aquÃ. Una pena no haber podido ganar dadas las circunstancias, aunque volveré el año próximo".
Con sinceridad, Federer comentó: "Es siempre bueno ser parte de una gran final. Pero no creo que eso sea algo positivo para mÃ. Pienso que jugué bien, perdà muchas chances en los primeros sets, aunque estoy contento con la forma en que jugué".
El mal momento de Federer se vio reflejado también en la conferencia de prensa, a la que el número 1 del mundo se presentó con la misma cara de desazón que antes, pero aún asà sostuvo su espÃritu de cabal competidor. "Escriban lo que quieran. Yo voy a intentar ganar en los Juegos OlÃmpicos y en el US Open. Luego veremos", señaló.
El tenista nacido en Basilea dejó una última frase de análisis sobre el desarrollo del encuentro: "No me gustó cómo jugué los puntos de quiebre, me costaba pegarle a la pelota por el viento, habÃa ráfagas muy fuertes. Rafa fue más rápido que yo y de eso se trató la final. No jugué mi mejor tenis y, por el contrario, él jugó bien, sacó bien y se merecÃa ganar. Puse mucho esfuerzo en el partido. Ambos jugamos duro hasta el final. Y en este deporte tiene que haber ganadores y perdedores. Claro que habrÃa deseado ser yo el que levantara el trofeo".
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