6 de noviembre de 2009, 02:26 PM
César Muñoz Acebes
Washington, 6 nov (EFE).- Las autoridades de EE.UU. inspeccionan hoy las pertenencias y la vida del mayor Nidal Malik Hasan, un psiquiatra musulmán de carácter solitario, en busca de las razones que le llevaron a disparar contra sus compañeros en la base de Fort Hood (Texas).
Un dÃa después de que 13 personas fallecieran y 30 resultaran heridas en ese ataque, ocurrió un nuevo tiroteo en un edificio de oficinas en Orlando (Florida), donde un ex empleado abrió fuego y causó al menos dos muertos y seis lesionados, según los primeros informes.
Los dos incidentes son los últimos de una larga lista de ataques llevados a cabo en el paÃs.
Hasan, el presunto autor de la matanza en Fort Hood, no usó armas reglamentarias del Ejército, sino dos pistolas que habÃa comprado a tÃtulo personal.
Se trataba de una persona solitaria, cuyos padres habÃan muerto jóvenes y que buscaba una esposa musulmana devota, como él. Pese a sus frustraciones personales, no mostraba sufrir ninguna enfermedad mental, según declaraciones de sus colegas y familiares a la prensa estadounidense.
La policÃa militar y federal ha registrado su apartamento en Killeen (Texas) y el automóvil que estacionó en la base y ha comenzado a entrevistar a las personas que lo conocen.
Mientras tanto, Hasan, de 39 años, permanece en coma, aunque en condición estable, tras ser alcanzado por los disparos de una policÃa civil, la sargento Kimberly Munley.
"Se topó con el atacante. En un intercambio de disparos, ella fue herida, pero logró alcanzarle cuatro veces. Fue una actuación estupenda y enérgica por parte de esta agente de policÃa", dijo en una rueda de prensa el teniente general Robert Cone, el comandante de la base.
Hoy han comenzado a conocerse la identidad de las vÃctimas, jóvenes soldados que se preparaban para ser desplegados en Afganistán o Irak, o que volvÃan de allÃ.
Hasan también debÃa seguir ese camino, dado que tenÃa órdenes para ser trasladado a Afganistán, la primera vez que irÃa a la guerra, informó el coronel Steve Braverman.
Algunos colegas y familiares declararon a la prensa estadounidense que querÃa que Estados Unidos se retirara de esos dos paÃses, que intentó abandonar el Ejército y no deseaba ir al frente, pero enfatizaron que nunca manifestó ideas extremistas.
"Le mortificaba la idea de ser desplegado", dijo al diario The New York Times su primo Nader Hasan, quien añadió que "la gente le contaba a diario los horrores que vieron" en combate.
Hasan, quien nació en Virginia de padres palestinos, estudió psiquiatrÃa en una universidad militar y en el hospital Walter Reed, la principal instalación para heridos de guerra del Ejército, trató las secuelas psicológicas que traÃan los soldados.
En un comunicado, su familia indicó que las acciones de Hasan son "atroces y deplorables", y dijo estar "orgullosa de Estados Unidos".
El presidente Barack Obama instó a los ciudadanos a no "precipitarse a sacar conclusiones" tras el ataque, en una declaración en la Rosaleda de la Casa Blanca
Algunos soldados que presenciaron la matanza han dicho que Hasan gritó "Allahu Akbar!", que significa "Dios es grande" en árabe, antes de disparar, según el comandante de la base.
Organizaciones islámicas de Estados Unidos condenaron el ataque y dijeron haber recibido amenazas anónimas cuando se supo que su autor era musulmán.
"Ninguna ideologÃa religiosa o polÃtica podrÃa justificar o excusar nunca una violencia arbitraria e indiscriminada como ésta", señaló el Consejo de Relaciones Islámicas Estadounidenses.
En su intervención, Obama afirmó que el paÃs entero "se encuentra de luto" ante uno de los peores incidentes de violencia registrado en una base militar y ordenó que las banderas en los edificios oficiales ondeen a media asta hasta el 11 de noviembre, cuando se conmemora el DÃa de los Veteranos.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció que el presidente asistirá al funeral, cuya fecha aún no ha sido marcada.
EFE
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