La Nacion

Los octavos de final fueron un filtro severo para los equipos argentinos

8 de mayo de 2008, 02:00 AM

Como ocurre frecuentemente a nivel del medio local, la Copa Santander Libertadores obligó a cambiar las lecturas de una manera abrupta. Cuando terminó la primera etapa, el balance para el grupo argentino era altamente satisfactorio: de seis equipos que tomaron parte, cinco ganaron el boleto para los octavos de final. De repente, ese buen sabor cambió hacia uno diferente: de esos cinco sólo dos consiguieron ubicarse en los cuartos. La etapa representó un corte imposible de superar para Estudiantes y Lanús, y a ese grupo desalojado del torneo se le agregará hoy uno más, entre River y San Lorenzo.

¿Hay que leer el dato como algo preocupante para el fútbol local? Eso ya es terreno de conjeturas más subjetivas. En todo caso, para situarlo dentro de un contexto temporal más amplio, sirve echar un vistazo a la misma situación en los últimos años (ver cuadro). Lo cierto es que las expectativas, hace no más que una semana, iban mucho más allá de lo que hoy muestra la realidad.

Y si se habla de distancia entre expectativas y concreciones, tal vez en ningún caso sea mayor que lo que ocurrió con Estudiantes. Hasta recién considerado por muchos el mejor equipo de nuestro medio, también lo acompañaban buenos pronósticos en la Copa. Pero Liga Deportiva Universitaria le significó un obstáculo infranqueable. El traspié por 2-0 en Ecuador fue el primer gran condicionante y generador de una fuerte ansiedad para el desquite; anteanoche, el error fatal del arquero Andújar, que propició el gol ecuatoriano, terminó de dejar una valla imposible de superar para el equipo de Roberto Sensini.

Pero no hubo reproches. En la retirada cabía tanta amargura como reconocimiento entre los 40.000 hinchas, que buscaron y encontraron voluntad para aplaudir, igual. El propio entrenador interpretó lo mismo. "El grupo no tiene nada que reprocharse. Todos hicieron un gran esfuerzo y la verdad es que merecíamos mejor suerte. La Liga Universitaria tiene su mérito, pero nosotros también. Todo el plantel está triste, pero yo, como jugador, pasé varias veces por este tipo de situaciones y sé que hay que reponerse y seguir adelante", dijo. Y su visión de las razones futbolísticas fue simple: "Hicimos todo el gasto. Creamos unas cuantas situaciones; ellos tuvieron una sola y la embocaron . Ese gol nos condicionó demasiado. El fútbol es así. Hoy no nos salió una, pero el domingo ya tenemos la oportunidad de revertir este mal momento. Seguimos luchando por el campeonato. Esa es la meta más importante que nos queda y vamos a poner todas las fuerzas en los seis partidos que quedan por jugar".

Lo valorable, para Estudiantes, es que detrás del sacudón tiene ese incentivo inmediato, cosa nada usual. Cabe preguntarse si la posibilidad de encararlo ahora sin desgaste adicional pesará más que la amargura por este golpe. Lanús, por ejemplo, no tiene la suerte de preguntarse lo mismo, pero sí River y San Lorenzo, desde hoy, después de abandonar un terreno que ahora es mucho menos argentino.

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