La Nacion

Ayudan a bajar del auto a los chicos y agilizan el tránsito

8 de mayo de 2008, 02:00 AM

Una de las formas habituales de congestionamiento del tránsito en la Capital ocurre cuando un auto se detiene frente a una escuela en doble y hasta en triple fila para hacer descender a los niños que asisten a clase. Sin embargo, Sergio Koltan, que lleva a sus hijos a un colegio de Belgrano, ideó un sistema que revierte las dificultades que producía allí el embotellamiento diario.

Desde septiembre pasado, todas las mañanas, de lunes a viernes entre las 8 y las 8.20, un grupo de padres -identificados con pecheras- abren las puertas de los vehículos que llevan los chicos a la escuela de la colectividad judía Arlene Fern para agilizar el intenso caudal de autos que circula a esa hora por Arribeños al 1300.

En el programa denominado Compromiso de Entrada, más de 20 familias se reparten las tareas de asistencia a los chicos para permitir que sus padres liberen rápidamente la calle. Para cada uno de los días se conforma una grilla, en la que entre cuatro o cinco grupos de padres rotan su asistencia según la semana.

"Antes, acá era un caos. Estamos a la vuelta de la Universidad de Belgrano y el tránsito que circula a la mañana por Arribeños es infernal -contó Koltan a LA NACION-. Pero ahora cambió el vecindario, los padres arrancan el día con otro humor. No hay bocinazos y el tránsito se presenta más ordenado."

Puntual y sincronizado

El operativo comienza en forma puntual. Los padres colocan unas vallas entre el cordón y la mitad del asfalto, que forman un callejón, para que los autos circulen por ahí y los chicos desciendan en menos de un minuto. Al mismo tiempo, Koltan se ubica en medio de la calle y exhibe un cartel con la indicación Pare.

Por su sincronización, el sistema se asemeja al que emplean los mecánicos que cambian los neumáticos y cargan el combustible de los autos de Fórmula 1. En esos 20 minutos que dura el ingreso de los casi 600 alumnos del establecimiento, el desfile de vehículos es incesante.

A veces, algunos chicos demoran un poco porque despiden a sus madres, mientras ellas les pasan la vianda. Luego, entran en la escuela a medida que reciben la mochila, que los distintos colaboradores les sostienen para agilizar el descenso del auto. Entre esos ayudantes figuran también sus propios compañeros, "los más entusiasmados con la propuesta", afirmó Koltan.

Según el autor del proyecto, la mayoría de los padres también se enganchó rápidamente con la idea. "Sólo unos pocos estacionan su vehículo en la vereda de enfrente, y a veces entorpecen el tránsito", dijo.

A medida que llegan, los chicos son incentivados para apurar el paso: "¡Vamos, que hace frío!" o "Traigan un despertador que éste viene con los ojos cerrados", se escucha bromear. "Nuestra intención es mostrar que, a pequeña escala, pueden cambiarse las cosas en la Argentina", concluyó Koltan.

RECOMIENDA ESTE ARTICULO

Mi recomendación es:

Promedio (Not Rated)

0.0 stars