8 de mayo de 2008, 02:00 AM
"¿Travestis en la catedral del tenis?", preguntó, indignado, Santiago Possi, un empresario de 36 años, mientras ingresaba en el Lawn Tennis Club en su Volkswagen Bora gris. "Nacà en este club y ahora vengo con mi familia. No puede ser que lleguen estas personas a un lugar tan tradicional. Hay que preguntarle a Guillermo Vilas qué piensa del tema" (LA NACION intentó ayer conocer esa opinión, pero no pudo hallarlo.)
El posible traslado de los travestis, del Rosedal hacia terrenos aledaños al Lawn Tennis Club, provoca un fuerte rechazo entre socios de esa entidad, vecinos del barrio y usuarios del tradicional lugar de recreación y esparcimiento social. Incluso la comisión directiva del Lawn Tennis no descarta la posibilidad de tratar el tema en una reunión extraordinaria interna si el gobierno concreta el traslado de los travestis cerca de ese club.
"Nos verÃamos afectados si esto ocurre porque hay muchos partidos que se juegan a la noche, en el mismo horario en que trabajarÃan los travestis", dijo a LA NACION Gerardo Lo Prete, presidente del Lawn Tennis Club, quien se manifestó preocupado por lo que finalmente se decida. "Los clubes son como los colegios, formadores de la educación de los chicos, por lo que convivir en la misma zona con ellos no es un buen ejemplo", dijo.
La zona donde se mudarÃan los travestis no se limitarÃa sólo a la plazoleta Florencio Sánchez, como oficialmente se informó en un principio. Un asesor del ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, explicó ayer a LA NACION que el sector por cederles está a 50 metros de la entrada principal del Lawn Tennis Club y se continuarÃa por las calles ValentÃn Alsina y AgustÃn Méndez hasta la avenida Figueroa Alcorta.
Si bien los funcionarios no coinciden en la demarcación exacta de los lÃmites del sector donde se instalarÃan los travestis, el eje principal serÃa la calle AgustÃn Méndez, paralela a las vÃas del ferrocarril y del frente del Lawn Tennis, a pocos metros del lago de Regatas.
Además de restringir el horario de uso del parque como "zona roja", de 22 a 6 (en el Rosedal es de 21 a 7), el gobierno prevé colocar cestos bacteriológicos para que se tiren allà los preservativos y ofrecer asesoramiento sobre salud sexual a los travestis.
Ante la pregunta de LA NACION sobre la posible mudanza de los travestis del Rosedal, Pablo Guardiola, de 23 años, quien suele correr todas las tardes por la zona, frunció el ceño: "No tendrÃan que estar en ningún lado, lo que hacen deberÃa ser puertas adentro y no usar el espacio público. ¿Por qué la sociedad tiene que aceptar eso?".
Manuel Barroetaveña, de 17 años y socio del Lawn Tennis, opinó: "Ellos tienen derecho a trabajar como cualquiera, pero no creo que sea éste el lugar porque acá viene mucha gente a hacer deporte y familias a pasar el dÃa. Es terrible que un chico se pueda encontrar un preservativo mientras está jugando".
El Código de Contravenciones no castiga la oferta de sexo en la calle con la condición de que sea a más de 200 metros de viviendas, templos y escuelas. Si bien en la zona en discusión no hay hogares cercanos, muchos de los consultados protestaron porque utilizan ese espacio para el deporte y los paseos. Marcela, de 30 años y socia del Lawn Tenis, opinó preocupada: "Yo vengo con mis hijos y no me gustarÃa que vean alguna escena indebida. No tenemos por qué convivir con la prostitución".
Según el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, están muy avanzadas las negociaciones con la Asociación Travestis Transexuales Transgénero Argentina (Attta) para que acepten ese lugar para desarrollar su actividad.
Karina Sánchez Rojas, de 40 años, suele llevar a ese espacio verde a su hija, Milagros, de 9 años. La mujer opinó: "Yo vengo con ella casi todos los dÃas y no voy a estar tranquila porque, además, los travestis atraen a gente extraña que no es de la zona. Macri [Mauricio, jefe de gobierno porteño] deberÃa considerar eso a la hora de trasladarlos, en todo caso que nos pregunte a nosotros".
Otros paseantes se mostraron ayer indiferentes frente al eventual traslado. "¿Y qué vas a hacer con los travestis?", dijo Carlos Chaves, socio del Lawn Tennis desde hace más de 40 años, y agregó: "No es lindo verlos, asà como no es lindo que tenga que haber cartoneros, pero existen. Mientras no trabajen de dÃa, no creo que esté mal que se vengan a la plaza". Eric Larsen, de 26 años, expresó: "Vengo siempre a patinar acá y la verdad es que no me afectarÃa verlos. Cada uno debe respetar al otro y hacer lo que quiere".
Por Paula Soler
De la Redacción de LA NACION
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