8 de mayo de 2008, 02:00 AM
La primera reacción del Gobierno tras el anuncio de la nueva protesta del campo quedó en manos del mismo funcionario al que, sin éxito, le habÃa tocado negociar. "Es una pena", dijo anoche el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y advirtió que los ruralistas "deberán hacerse cargo de las decisiones que tomen".
Con esas palabras, quedó en claro que el gobierno de Cristina Kirchner ya no está dividido entre "moderados" y "halcones". El jefe de Gabinete, que era el más dialoguista, se subordinó a la estrategia confrontativa del ex presidente Néstor Kirchner, que interpreta la pelea con el campo como "una guerra" en la que está en juego el poder polÃtico y la autoridad de su esposa, la Presidenta.
Kirchner y Cristina Kirchner volvieron ayer a hablar de polÃtica con Fernández durante tres horas en la residencia presidencial de Olivos para evaluar el futuro del conflicto rural. Tras serias discrepancias y rumores de renuncia, superadas la semana pasada, Fernández volvió a ser el viejo soldado de la causa kirchnerista.
¿Qué se habló all� Según pudo saber LA NACION, se acordó que "el campo deberá cargar con las culpas de haber roto la negociación".
Eso ocurrió después de la charla del martes entre Fernández y los ruralistas, en las que se habÃa empezado a hablar de cambiar las retenciones móviles. De las conversaciones con muchos funcionarios, surgió que el jefe de Gabinete les habló de las retenciones sólo porque las entidades rurales necesitaban polÃticamente exhibir esa señal a sus bases para no verse obligadas a levantar la negociación. Era una estrategia consensuada para ganar tiempo y dilatar la negociación por varios dÃas.
Pero una vez sentadas a la mesa del diálogo, las entidades, a juicio del Gobierno, quedarÃan compelidas a continuar con el diálogo o a cargar con la culpa de la ruptura.
Alberto Fernández dijo anoche, tras la ruptura del diálogo, que "se iban a negociar las retenciones", con lo cual insinuó que el Gobierno tenÃa buena voluntad y que el campo fue el que rompió.
Claro que allegados a Fernández dicen por lo bajo que "se iba a negociar sin plazos ni condiciones", sólo con miras al 25 de Mayo. O sea, todo serÃa muy largo.
Con la GendarmerÃaYa con la protesta del campo resuelta, el Gobierno también decidió ayer que si hay cortes de ruta de productores rurales se enviará a la GendarmerÃa Nacional para despejarlas.
La Presidenta, por ahora, optó por el silencio. Probablemente hoy, con el impacto de la tapa de los diarios, ella reanude su ofensiva.
¿Cuál es la táctica de Kirchner? El campo de batalla del ex presidente es el de la polÃtica. Comentó en Olivos que "está en juego quién tiene el poder". Cree que hay un complot de desestabilización y que si Cristina Kirchner cede ante el agro "ellos y otros después vendrán por más".
El miércoles de la semana pasada Alberto Fernández les habÃa comunicado a los funcionarios de su confianza, a los que reunió, que se amoldarÃa a la estrategia de Kirchner.
El dÃa anterior habÃa discutido en Olivos con Kirchner e intentó convencerlo de acordar cuanto antes con el campo. El ex presidente le impuso la táctica de dilatar, desgastar y dividir al sector: el tiempo, dice, les impedirá resistir en las rutas, y el paro, agrega, enfrentará al campo con la sociedad.
Cuando el campo informó anteayer que el Gobierno admitÃa "errores en las retenciones", fue el mismo Kirchner quien llamó a Fernández desde Olivos para que desmintiera en forma urgente que era eso lo que habÃa negociado.
¿Por qué se encolumnó Fernández? El ministro nunca seguirÃa los pasos de quienes le exponen su opinión crÃtica a Kirchner, a quienes el ex presidente les deja de atender el teléfono. Un caso es el del presidente provisional del Senado, el bonaerense José Pampuro, que ha dicho en la intimidad a sus amigos: "Néstor no quiere escuchar nada y ni nos atiende el teléfono".
Por Mariano Obarrio
De la Redacción de LA NACION
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