8 de mayo de 2008, 02:00 AM
La nueva protesta del campo reavivó como nunca el malestar que se vive dentro del kirchnerismo. Allà conviven el ala dura, renuente a ofrecer concesiones a los dirigentes agropecuarios, y el ala conciliadora, que cree que no tiene sentido que el Gobierno mantenga el enfrentamiento con el campo. Estas posturas encontradas estallaron ayer en el bloque de diputados del Frente para la Victoria.
Entre los legisladores oficialistas se vive con palpable preocupación la escalada del conflicto. Los ultrakirchneristas están convencidos que detrás del campo hay intereses económicos que conspiran para provocar la caÃda del Gobierno. Otros sostienen que este clima de confrontación atenta contra la imagen de la presidenta Cristina de Kirchner y hasta pronostican un mal desempeño electoral el año próximo.
Ante posturas tan disÃmiles, el jefe de la bancada oficialista, AgustÃn Rossi, debió apelar a su máximo sentido de equilibrio para acordar internamente un proyecto de resolución de apoyo al Gobierno, que se presentó en la sesión de ayer. Un proyecto "light" si se lo compara con aquel que se aprobó cuando se inició el conflicto, en marzo pasado, que cuestionaba lisa y llanamente el " lockout patronal del campo".
La iniciativa expresa el "apoyo al proceso de diálogo entre el Gobierno y las entidades rurales" y exhorta a estas últimas "a adoptar una actitud de responsabilidad social y polÃtica, evitando posturas intransigentes que impidan arribar a consensos".
"La falta de acuerdos especÃficos se aborda con más diálogo y no con continuas amenazas de regresar al lockout ", finaliza.
La oposición se opuso a tratar esta iniciativa en la sesión de ayer. "Es una provocación", exclamó Adrián Pérez (Coalición CÃvica). "Esta resolución es una burla no sólo a la gente, sino también al Congreso, que no es un órgano pintado para demostrar quién tiene la mayorÃa", dijo, a su vez, Federico Pinedo (Pro), para quien es el Gobierno el que "boicoteó" las negociaciones.
"A un abismo"Por su parte, el jefe de los diputados radicales, Oscar Aguad, propuso que, antes de antes de tratar la resolución oficialista, se cite al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para que explique por qué fracasaron las negociaciones. "Este es un tema que preocupa a toda la Nación, no sólo al oficialismo ni a la oposición. Hace un mes que el paÃs está paralizado. Y quienes no quieren ver la realidad y tienen una venda, y creen que la realidad se resuelve con un látigo, se equivocan y llevan al paÃs a un abismo", sostuvo.
La diputada oficialista Patricia Fadel fue la encargada de responder a la ofensiva opositora. "Este Congreso acompañó todo el proceso de reconstrucción nacional que llevó adelante el presidente Kirchner", y recordó "la locomotora (por el campo) fue parada abruptamente en la gran crisis del 2001. Este gobierno puso en marcha la locomotora", enfatizó.
Más allá de las palabras dichas de viva voz, lo cierto es que dentro del bloque oficialista no todos comulgan con la estrategia del Gobierno de dilatar el acuerdo con el campo. En la reunión del bloque, previa a la sesión, lo expresó con claridad Felipe Solá, partidario de la no confrontación.
Por su parte, Edgardo Depetri se inclinó por que el Gobierno acelere un acuerdo con los pequeños y medianos productores, y advirtió que será el peronismo -no el justicialismo, destacó- el que respalda al Gobierno.
Por Laura Serra
De la Redacción de LA NACION
La jefa de la Coalición CÃvica, Elisa Carrió, cuestionó ayer la polÃtica del Gobierno respecto del campo. "Al sector más dinámico de la economÃa se le dio la peor señal en términos de previsibilidad económica", dijo. Además, se refirió al acto del 25 de Mayo en el que la Presidenta prevé anunciar un pacto del Bicentenario: "Va a ser una foto histórica de quiénes colaboraron, se beneficiaron y fueron cómplices de este régimen".
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