8 de mayo de 2008, 02:37 PM
Beirut, 8 may (EFE).- El grupo chià Hizbulá y la mayorÃa parlamentaria se acusan mutuamente de haber desencadenado la crisis actual, mientras se agrava la situación en Beirut, donde estallaron violentos enfrentamientos que se han cobrado dos vÃctimas mortales.
La información de las vÃctimas fue dada por la televisión libanesa LBC, que no precisó a que partido polÃtico pertenecen ni el barrio en el que se produjeron los incidentes en los que murieron.
Sà confirmó en cambio que hubo seis heridos en Beirut y otro en el valle de la Bekaa.
Los heridos en Beirut han sido trasladadas al hospital Hotel Dieu de la capital libanesa, afirmó la cadena, que agregó que los combates todavÃa continúan.
Esos enfrentamientos se iniciaron en la céntrica zona beirutà de Corniche Masra, zona musulmana, y se han extendido a los barrios de Ras el Nabah, Beshara al Juri y Barbur, asà como al valle de la Bekaa en el este del LÃbano, uno de los feudos de Hizbulá.
El secretario general de Hizbulá, Hasan Nasralá, declaró hoy durante una videoconferencia que el Gobierno libanés habÃa declarado la guerra a su grupo, al querer desmontar la red de comunicaciones de la organización y, con ello, beneficiar a Israel.
Pocos minutos después de las declaraciones de Nasralá estallaban los primeros choques armados entre seguidores de la oposición y de la mayorÃa parlamentaria.
Según fuentes de la policÃa y los canales locales, varios proyectiles de mortero cayeron en algunos edificios a los que los bomberos no pudieron acercarse debido a los disparos de francotiradores y milicianos.
Cuatro horas después de la conferencia de Nasralá, el lÃder de la mayorÃa parlamentaria, el sunà Saad Hariri, apareció ante los medios para pedir a Hizbulá que retire a sus hombres de las calles, y acusó al grupo pro iranà de querer llevar al paÃs a un conflicto confesional entre chiÃes y sunÃes.
Asimismo, instó a Hizbulá a sentarse en la mesa de negociaciones para la elección inmediata del jefe del Ejército, Michel Sleiman, como presidente del paÃs, para dar asà la oportunidad a las Fuerzas Armadas de que se hagan cargo de la seguridad y comenzar una nueva ronda de negociaciones.
Sin embargo, sobre la polémica decisión de desmontar la red de comunicaciones, Hariri se limitó a explicar que Hizbulá habÃa malinterpretado la medida del Ejecutivo y precisó que su objetivo no es beneficiar a Israel.
Ambos lÃderes insistieron en el peligro de que se produzca una "fitna" (conflicto confesional) entre chiÃes y sunÃes, pero se acusaron mutuamente de querer provocarlo.
En sus alocuciones, las referencias a la comunicada cristiana maronita, que se encuentra dividida entre quienes apoyan a la oposición y los que están con la mayorÃa parlamentaria, han desaparecido.
Incluso el general cristiano Michel Aoun, que se habÃa convertido en el portavoz de la oposición encabezada por Hizbulá, se ha retirado de la escena polÃtica en lo que muchos ven como una muestra de la cada vez mayor tensión entre chiÃes y sunÃes.
Ayer, los seguidores de Nasralá, en el contexto de una huelga general convocada para protestar por la carestÃa de la vida, cortaron los accesos del aeropuerto y amenazaron con no reabrirlos hasta que el Gobierno se retracte de su decisión de acabar con las telecomunicaciones de Hizbulá, que el grupo considera como su principal arma.
Las tensiones entre la mayorÃa parlamentaria y la oposición se remontan a noviembre de 2006, cuando los ministros chiÃes abandonaron el Ejecutivo y aseguraron que no volverÃan hasta que les fuera asegurado el derecho a veto en El Gobierno.
Desde entonces, las actividades del Parlamento se han congelado y las disensiones han provocado un vacÃo de poder en el paÃs debido a que las facciones rivales no se han puesto de acuerdo a la hora de elegir un nuevo presidente. EFE
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