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8 de mayo de 2008, 01:09 PM
Naciones Unidas, 8 may (EFE).- La ONU instó hoy al cese de los enfrentamientos entre grupos sunÃes y chiÃes que amenazan con desestabilizar el LÃbano y aseguró que demuestran que el paÃs afronta "un reto no visto desde el fin de la Guerra Civil" hace casi dos décadas.
El enviado especial de la ONU para el LÃbano, el noruego Terje Roed Larsen, dijo en una intervención ante el Consejo de Seguridad que la crisis polÃtica que arrastra el paÃs y "las maniobras desafiantes de las milicias" constituyen una amenaza a la soberanÃa, la democracia y la independencia del LÃbano.
Larsen transmitió el llamamiento del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, "a todas las partes para que pongan fin a estos disturbios y se abra el paso en todas las carreteras del paÃs", que permanecen bloqueadas desde el miércoles, dÃa en que se iniciaron las protestas contra el Gobierno.
"Nos preocupa enormemente el potencial de que se produzca una mayor escalada de la situación", advirtió.
En Beirut, el lÃder de la mayorÃa parlamentaria libanesa, Saad Hariri, instó hoy al dirigente chià Hasan Nasralá a retirar a sus milicianos de las calles de Beirut, asà como las barricadas puestas en la carretera que conduce al aeropuerto, bloqueado desde el miércoles.
Hariri respondÃa asà a Nasrala, quien habÃa acusado al ejecutivo de haber declarado la guerra a su grupo, tras lo cual estallaron unos enfrentamientos armados en el barrio beirutà de Corniche al Masra que se han extendido a otras zonas de la capital y al este del paÃs.
Larsen intervino hoy ante el máximo órgano de Naciones Unidas para informar sobre el estado de la implementación de la resolución 1.559 de 2004, que exige el desarme de las milicias libanesas.
El enviado especial aseguró que no se ha logrado "ningún progreso" hacia esa meta en los últimos seis meses y aseguró que la continuada existencia de milicias, que aparentemente se han rearmado, suponen un "gran reto" para el Gobierno.
"Es muy preocupante darse cuenta de que los milicianos de Hizbulá portaban armas en zonas pobladas durante los recientes enfrentamientos", agregó.
Larsen aseguró que la red de comunicaciones paralela que Hizbulá ha montado en el paÃs y el sistema de vigilancia que instaló en el aeropuerto de Beirut aumentan el temor de que el partido chià haya creado estructuras institucionales para competir con las del Estado.
La decisión del Gobierno de desmantelar esa red fue seguida por la convocatoria por parte de Hizbulá de una huelga general que ha desembocado en los actuales enfrentamientos, asà como en el cierre de los accesos al aeropuerto internacional de Beirut.
Hizbulá ha asegurado que no retirará las barricadas de acceso al aeropuerto hasta que el Ejecutivo decida retractarse de esa decisión, que considera "una declaración de guerra".
Por su parte, el embajador de EE.UU. ante la ONU, Zalmay Khalilzad, confió en que el Consejo de Seguridad "adopte medidas apropiadas" para responder a la situación.
"LÃbano está una vez más al borde del abismo, Hizbulá y sus partidarios suponen un reto para el Gobierno porque han conseguido crear un estado dentro del Estado", consideró.
Khalilzad acusó a Siria de colaborar con Irán en el rearme de la milicia chià después de la guerra librada en 2006 contra Israel.
Varios paÃses occidentales y árabes, como Arabia Saudà y Egipto, acusan a Irán y Siria de no presionar a sus aliados chiÃes en LÃbano para reducir las divergencias entre la oposición y la mayorÃa parlamentaria y facilitar asà la elección de un sucesor del presidente Emile Lahud, que abandonó el cargo en noviembre pasado tras expirar su mandato. EFE
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