EFE

El proceso de negociación con los palestinos, en manos de la justicia israelí

9 de mayo de 2008, 05:28 AM

Alberto Masegosa

Jerusalén, 9 may (EFE).- El proceso negociador con los palestinos ha pasado inesperadamente a manos de la justicia israelí después de que el jefe del Gobierno del Estado Judío, Ehud Olmert, amenazara anoche con abandonar el cargo si se le acusa de corrupción.

La dimisión de Olmert frenaría en seco la negociación que desde hace seis meses mantiene con el presidente palestino, Mahmud Abas, y lo probable es que aplazase "sine die" la búsqueda de una salida de paz a un conflicto que permanece enquistado desde hace seis décadas.

El pulso que el primer ministro israelí se dispone a librar parece así más de naturaleza política que estrictamente judicial.

Aunque la ley le permitiría conservar el puesto en caso de que formalizaran contra él cargos por un asunto de soborno, Olmert se ha adelantado a esa posibilidad con una estrategia que le confirma como un genuino representante del proceloso mundo político israelí.

El primer ministro ha sido investigado con anterioridad en cuatro ocasiones por presuntos casos de corrupción sin que en ninguna de ellas las pesquisas policiales le condujeran ante la justicia.

Esta vez, sin embargo, el peligro que corre es notablemente mayor, y en esa medida ha aumentado la magnitud de su apuesta.

El asunto se desató hace una semana, cuando la policía interrogó a Olmert durante hora y media para esclarecer el destino que habían tenido cientos de miles de dólares que le entregó en los noventa un empresario judío de nacionalidad estadounidense, Morris Talinsky.

Olmert asegura que utilizó el dinero para financiar en 1993 su campaña a la alcaldía de Jerusalén pero los investigadores sospechan que empleó para su lucro personal al menos parte del papel moneda.

Y que luego podría haber beneficiado a las empresas de Talinsky cuando ocupó en la década siguiente la titularidad de los ministerios de Industria y Finanzas en el Gobierno de Ariel Sharon.

La alarma social que habría causado el escándalo durante las conmemoraciones esta semana del sesenta aniversario de la creación del Estado de Israel indujo a la justicia a prohibir que la prensa local publicara hasta ahora los detalles de la investigación.

Pero la prohibición se levantó anoche, una vez concluidos las festejos populares, y a Olmert le faltó tiempo para organizar apenas minutos después una rueda de prensa en la que lanzó su reto.

Aunque posiblemente la justicia no haya adoptado para entonces una decisión, el asunto dominará con no menos probabilidad la conferencia internacional que el presidente israelí, Simón Peres, ha convocado la semana próxima al calor también de la efemérides.

Líderes como el presidente estadounidense, George W. Bush, y el francés, Nicolas Sarkozy, además de la canciller alemana, Angela Merkel, han anunciado su asistencia a la reunión, que debía servir para respaldar el proceso negociador con los palestinos.

Iniciada el pasado diciembre en la conferencia de Annapolis con los auspicios de EEUU, esa negociación tiene el objetivo de sentar las bases a fines de año de un estado palestino junto al de Israel, un proyecto sobre el que se ciernen más que nunca negros nubarrones.

Porque si la justicia formaliza la acusación contra Olmert la única posibilidad de que el proceso negociador siguiera adelante es que al primer ministro le sustituyera la titular de Exteriores, Tzipi Livni, también ferviente defensora de la negociación.

Pero lo probable es que se convocasen comicios y, excepto Olmert y Livni -ambos del partido Kadima, con bajas expectativas electorales-, ningún líder político israelí apoya de manera abierta y firme las concesiones que implicaría un acuerdo de paz. EFE

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