11 de febrero de 2008, 03:20 AM
Por A.G.
(www.saludyciencias.com.ar) Los viajes en el tiempo podrÃan dejar de ser un tema recurrente de la literatura de ciencia ficción para convertirse en una realidad cientÃfica en solo unos pocos (poquÃsimos) meses.
Según los matemáticos rusos Irina Aref'eva e Igor Volovich (del Instituto Matemático Steklov, de Rusia), la apertura del Large Hadron Collider (Gran Colisionador de Hadrones o LHC) del prestigioso CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) el próximo mayo, podrÃa desencadenar este hecho poco esperable para estas alturas de la investigación cientÃfica contemporánea.
Un hecho bastante más apresurado de que cualquiera podrÃa haber calculado.
El CERN es el mayor laboratorio de fÃsica de partÃculas, y se alza al noroeste de Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza. La mayorÃa de las actividades del laboratorio están hoy dÃa focalizadas en la construcción y puesta en marcha de un nuevo colisionador, justamente, el LHC.
El LHC es, en los hechos, el proyecto de cooperación cientÃfico más grande del mundo, al reunir a alrededor de 2.000 fÃsicos representantes de 34 paÃses y cientos de universidades y laboratorios de todo el planeta. Se espera que comience a trabajar en mayo de este año, después de haber sido pospuesta su entrada en funcionamiento debido a fallas detectadas hace casi un año atrás.
Es entonces cuando, de acuerdo con el ensayo publicado por los rusos, podrÃa abrirse una puerta hacia el viaje en el tiempo.
"Las colisiones protón- protón dentro del LHC podrÃan dar lugar a la formación de máquinas del tiempo (regiones del espacio-tiempo con curvas cerrado similares al tiempo) que violan la causalidad", explican en su trabajo Irina Aref'eva e Igor Volovich.
El objetivo inicial del Centro es acelerar las partÃculas que forman los átomos hasta cerca de la velocidad de la luz para que impacten y recreen asà las condiciones que existÃan en el instante en el que se produjo el Big Bang. De este modo, los cientÃficos podrán estudiar mejor cómo fueron los primeros microsegundos del Universo.
Sin embargo, los matemáticos rusos calculan que la fuerza liberada podrÃa ser de una magnitud tal como para llegar a afectar al tejido del Universo, generando ondulaciones espaciales y creando las circunstancias propicias para que se produjese un "agujero de gusano", de tal modo que nuestro tiempo estarÃa conectado con el futuro.
En fÃsica, un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-Rosen, es una caracterÃstica topológica del espacio-tiempo hipotética (es decir, teórica), descrita por las ecuaciones de la relatividad general. Resumiendo casi hasta el infinito, se podrÃa decir que un agujero de gusano es esencialmente un "atajo" a través del espacio y el tiempo.
El término fue introducido por el fÃsico teórico estadounidense John Wheeler en 1957 y proviene de la siguiente analogÃa, usada para explicar el fenómeno: imagine que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre su superficie.
La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta. Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la distancia que tendrÃa que recorrer serÃa considerablemente menor, recordando la afirmación que dice "la distancia más cercana entre dos puntos es una lÃnea recta".
Pero, más allá de que aún hay que ver si esta vez, efectivamente, el CERN podrá poner a trabajar a su LHC, y aún cuando las hipótesis de los matemáticos rusos fueran medianamente ciertas, esto no implicarÃa que a partir de mayo se pudiesen recibir viajeros en el tiempo.
Ah, desilución... ¿por qué? Porque los agujeros que se producirÃan serÃan apenas mayores que un puñado de átomos. O, como mucho, agujeros negros en miniatura en zonas del campo francés y suizo.
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