12 de mayo de 2008, 03:17 AM
Londres, 12 may (EFE).- Lord Levy, el ex recaudador de fondos del Partido Laborista que se vio involucrado en el escándalo de la supuesta oferta de tÃtulos honorarios a cambio de donativos, acusa al ex primer ministro Tony Blair de haberle dejado en la estacada.
En declaraciones al diario "The Guardian", Levy, de 63 años, que acaba de publicar sus recuerdos bajo el tÃtulo de "A Question of Honour" (Una cuestión de Honor), afirma que Blair no quiso nunca que él tuviera algo que ver con los medios de comunicación.
"Blair siempre quiso tenerme escondido en un armario", critica Levy, quien estuvo tres veces detenido por la policÃa por culpa de aquel escándalo, aunque finalmente la fiscalÃa decidió no presentar cargos contra su persona.
"(Los laboristas) estaban encantados de coger el dinero y utilizarlo para ganar tres elecciones", pero en cuanto se torcieron las cosas, no quisieron que les llegara el "mal olor", explica Levy, para quien "eso es el colmo de la hipocresÃa".
Según Levy, en el 2004, todo el mundo sabÃa que la oposición conservadora estaba tomando prestado dinero, y los laboristas, que tenÃan también graves problemas de financiación, decidieron hacer lo propio, aceptando créditos no declarados, lo que era ilegal.
Preguntado quién tomó la decisión, Levy responde: "El lÃder del partido (Tony Blair). Fue su decisión. ¿Quién si no él podÃa tomarla?".
Levy, apodado "lord cajero automático" por la facilidad que tuvo para recaudar fondos para el laborismo, se queja de la soledad que tuvo que soportar cuando estalló el escándalo.
Todos, Tony Blair y sus Ãntimos colaboradores, algunos de los cuales fueron también interrogados por la policÃa, estaban en el número 10 de Downing Street (oficina del Primer Ministro), apoyándose mutuamente, pero Levy se sintió de pronto abandonado.
Lord Levy confiesa, sin embargo, que nunca tuvo la sensación de que le enviarÃan a la cárcel: "No creà nunca que se llegarÃa a un juicio. Pero sà hubo momentos en que me sentà muy solo y miserable".
El ex tesorero tampoco cree que el entonces ministro de EconomÃa y hoy jefe de Gobierno, Gordon Brown, no estuviese tampoco al tanto de aquellos créditos secretos al Partido Laborista ya que estuvo al frente de la campaña electoral.
"Yo estaba por ahà recaudando fondos. Pero me parece muy extraño que de repente todo el mundo se hubiese vuelto sordo, mudo y ciego", comenta con no disimulada amargura. EFE
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