17 de mayo de 2008, 11:13 AM
Por Tan Ee Lyn
FAIZABAD, Afganistán (Reuters) - Una mujer yace gritando de agonÃa mientras se desangra hasta morir en una espartana choza de esta remota región de Afganistán. No hay doctor in partera que la ayude y el hospital queda a varios dÃas de viaje.
Las mujeres fallecen de este modo a diario en Afganistán, un paÃs con uno de los más altos Ãndice de mortandad maternal del mundo.
De cada 100.000 partos mueren unas 1.600 mujeres afganas al dar a luz. En algunas de las áreas más remotas, la taza de mortandad llega a tanto como a 6.500. En comparación, el Ãndice promedio en los paÃses del tercer mundo es de 540 y en los del primero de 9.
Virtualmente todos en Afganistán pueden relatar una historia sobre la muerte de un pariente durante un parto, con frecuencia producto de complicaciones menores que con la atención médica adecuada pueden ser tratadas con facilidad.
La hermana de Sharifa, una madre de seis hijos, murió desangrada después de dar a luz en su casa.
"No hay clÃnicas, no hay autos, no hay caminos en buen estado. Estamos en una aldea lejana, no podÃamos llevarla al hospital. Ella se quedó en casa un dÃa y una noche, y luego murió," recordó Sharifa, quien sólo se identificó con su primer nombre.
El gobierno de Afganistán apunta a reducir para el 2020 la mortalidad maternal en 20 por ciento, pero hay muchos obstáculos a superar, como la renuencia de las mujeres a ser examinadas por médicos hombres y la falta de doctoras, enfermeras y parteras.
Luego están las grandes distancias en un paÃs desgarrado por la guerra, donde los hospitales generalmente están mal equipados y la ayuda médica resulta inaccesible para quienes viven en zonas alejadas.
PARTOS EN CASA
Tener a sus bebés en sus casas es una práctica antiquÃsima para las mujeres afganas de las zonas rurales. Rara vez se dispone de parteras calificadas. Si hay complicaciones, podrÃa tomar horas, o incluso dÃas llegar a la clÃnica más cercana.
Incluso cuando las mujeres con complicaciones en el trabajo de parto llegan al hospital con vida, a menudo no hay doctores o equipamiento médico para realizar las cesárea y demás procedimientos para salvar vidas.
"En algunos lugares, ni siquiera hay quirófanos y las mujeres simplemente aguardan su muerte," dijo Rona Azamyan, quien coordina el programa de educación sobre parterÃa en Faizabad.
Entre las principales complicaciones en Afganistán están las hemorragias, las infecciones, la hipertensión y la obstrucción del trabajo de parto.
En Afganistán no es poco común que niñas tan jóvenes como de 13 años contraigan matrimonio y con frecuencia hay complicaciones cuando dan a luz.
"Las madres son muy jóvenes, de modo que el desarrollo de su hueso (pélvico) no es lo suficientemente maduro," dijo Karima Mayar, una lÃder del equipo de planeamiento familiar del Ministerio de Salud Pública.
Pobres y desnutridas, muchas mujeres embarazadas en Afganistán están severamente anémicas.
"Si sufren de hemorragia de post parto, morirán en un 100 por ciento de los casos," dijo Mayar.
El acceso de las mujeres a la asistencia médica ha sido generalmente pobre, en la profundamente conservadora Afganistán.
Los hombres afganos prefieren que las mujeres sólo consulten a doctoras mujeres, pero eso es más fácil decirlo que hacerlo en una sociedad donde hay pocas médicas y enfermeras y se hace poco énfasis en la educación de las mujeres.
El problema empeoró durante el régimen Talibán, cuando se prohibió el acceso de las mujeres a las escuelas y se implementaron varias restricciones sobre aquellas que salÃan de su casa.
Durante esos años, desde 1996 al 2001, sólo habÃa en todo el paÃs unas 1.000 trabajadoras de la salud, que laboraban en hospitales sólo de mujeres.
Pero la situación actual todavÃa dista de ser ideal, a más de seis años de la caÃda de los talibanes, incluso en lugares como en la provincia de Badakhshan, al noreste, donde se encuentra la ciudad de Faizabad. La zona está lejos de los enfrentamientos con los insurgentes talibanes.
Sólo 66 por ciento de los centro de asistencia médica básica tienen al menos una trabajadora de la salud. Las mujeres sólo representan el 23,5 por ciento de la mano de obra sanitaria del paÃs y 27 por ciento de ésta pertenece al personal de enfermerÃa.
MUERTE MATERNA
"Una mujer muere cada 27 minutos en Afganistán, debido a complicaciones en el parto y la tragedia no acaba con la muerte de la madre," dijo Mayar.
"Cuando la madre de un recién nacido muere, el 75 por ciento de esos bebés muere. ¿Quién los alimentará, quién les dará calor? Hay un dicho afgano que dice: 'Cuando la madre muere, seguro el bebé muere."'
El gobierno planea este año distribuir el medicamento misoprostol entre las mujeres embarazadas en 13 provincias.
"Distribuiremos esto entre las mujeres en el séptimo mes de embarazo y ellas deberán tomarlo inmediatamente después de dar a luz. Esto eliminará la placenta y evitará la hemorragia," dijo Mayar.
Hay planes de montar más escuelas de obstetricia y asignar más estudiantes mujeres a las de medicina y enfermerÃa.
"Para reducir la mortalidad infantil, necesitamos 8.000 parteras para el 2010 para cubrir las necesidades de todas las mujeres embarazadas," dijo Mayar. En este paÃs de 26 millones de habitantes hay 2.143 parteras.
Pero los años de abandono de la educación de las mujeres están haciéndose sentir.
"En las provincias, el nivel máximo de educación es el décimo grado, pero el requerimiento mÃnimo para ingresar a la escuela de enfermerÃa es el decimosegundo grado," dijo Fatima Mohbat Ali, de la Fundación Aga Khan, un grupo asistencial en Afganistán.
En los últimos años se ha hecho algo de progreso, gracias a esfuerzos del gobierno y de ONG por mejorar la asistencia médica rural.
En el distrito Eshkashem de Badakhshan, que linda con Tayikistán, las mujeres afganas han estado frecuentando la clÃnica de salud, las instalaciones de aspecto más moderno en una ciudad de la mayorÃa de los 13.000 residentes vive en casas de barro.
Desde dolores de cabeza a exámenes prenatales, partos y asesoramiento sobre anticonceptivos, en los últimos tres años las mujeres han estado trayendo sus quejas a la doctora de la clÃnica.
"Desde que conseguimos una ambulancia, una doctora, dos parteras y un quirófano hace tres años, no hemos tenido un solo caso de mortalidad infantil," dijo Abdi Mohammad, director de la clÃnica de salud de Eshkashem, un cirujano obstetra.
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