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Hallan entierro humano en el antiguo Fortín de la Tenería

18 de julio de 2008, 09:59 AM

* Indaga el INAH destino de los caídos en la Batalla de Monterrey México, 18 Jul (Notimex).- Bajo la premisa de que "donde hubo fuego, vestigios quedan", personal del Instituto Nacional de Antropología realiza trabajos arqueológicos en zonas donde alguna vez hubo enfrentamientos bélicos, en los que ha encontrado vestigios diversos.

El más reciente es un entierro humano, ubicado en la calle de Héroes del 47, entre Washington y Aramberri, también parte del antiguo Fortín de la Tenería, y está relacionado con el episodio bélico denominado "Batalla de Monterrey".

La arqueóloga Araceli Rivera Estrada está encargada de esos hallazgos que, afirmó, proporcionan pautas para aclarar el destino de los casi 100 caídos del bando mexicano en la batalla; aunque según los análisis realizados hasta el momento, todo apunta a que los restos son de soldados estadounidenses.

A partir de estos resultados, los investigadores se han dado a la tarea de crear vínculos que permitan definir el origen de los individuos, a partir de información que permitió identificar que muchos de los militares extranjeros provenían de los estados de Tennessee y Misisipi, en Estados Unidos.

A uno de los casos, se le hicieron una serie de análisis, a partir de archivos donde se encontraron cartas que coinciden, según sus fechas, con las monedas del soldado.

De ellas se han podido obtener datos que en un futuro próximo, permitan detectar su lugar de procedencia, y a partir de estudios de ADN, encontrar los lazos familiares para establecer contacto con su descendencia. Esto ayudará a que los parientes recuperen los restos de sus antepasados y obtengan mayor información sobre su historia genética.

Hoy día, se tienen propuestas con instituciones norteamericanas para realizar intercambios de restos óseos humanos, es decir, devolver a EU a los individuos encontrados hasta el momento y que ellos a su vez regresen los que tienen bajo su resguardo, producto también de las batallas sostenidas en lugares de ese país.

Cabe destacar que el interés por estudiar los vestigios de los campos de batalla, surge a partir de un reporte hecho en 1996 por ciudadanos del estado de Nuevo León, quienes identificaron restos óseos humanos.

Según Rivera, hace poco más de 10 años atendieron la denuncia y desde entonces se han hecho tres rescates en el área que va de la calle Washington, entre Héroes del 47 y Julián Villarreal, en el Centro Histórico de Monterrey, donde el gobierno del estado realiza obras de equipamiento e infraestructura.

"Nuestro interés se da a partir de la necesidad que tenemos para obtener más pruebas y definir lo que sucedió realmente en las batallas, en este caso la Intervención Norteamericana en el país, ya que algunos aspectos que hemos interpretado de los rescates se contraponen con la información de documentos históricos", agregó.

En uno de los tres entierros se encontraron diversos objetos de metal, clavos de entre 1 y 8 centímetros de longitud, dos botones -uno de metal y otro de madera- y dos monedas que, después de someterlas a tratamiento, se confirmó que están hechas de plata, con valor de medio dólar, y fechadas en 1824 y 1846, respectivamente.

Algunas hipótesis de los investigadores apuntan a que este fechamiento corresponde tanto al nacimiento como a la muerte del individuo.

"Los documentos aportan información sobre los soldados norteamericanos, quienes mantenían un rango de edad entre 21 y 25 años; las fechas en las monedas tienen 22 años de diferencia y creemos que ese lapso de tiempo está ligado con la edad del difunto; también suponemos que fueron depositadas intencionalmente, como parte de su historia personal", añadió.

Se trataba de un entierro primario indirecto, ya que se encontró parte de lo que, se cree, fue la cabecera de un ataúd de madera, donde fue colocado el cuerpo; además, sustentan esta hipótesis, una serie de clavos distribuidos a lo largo del hallazgo, que mantenían 10 centímetros de separación entre cada uno.

El individuo fue localizado en posición de decúbito dorsal extendido -boca arriba- con los huesos llamados radios y cúbitos dispuestos sobre el tórax.

Las fuentes históricas dan testimonio de la existencia de una fosa común al interior del Fortín de la Tenería, versión que descartamos a partir de los hallazgos que hicimos, los cuales nos permitieron confirmar la inexistencia de la misma, así como el hecho de que los entierros se realizaron individualmente y en caja de madera, concluyó la especialista.

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