La Nacion

Oficialistas leales y díscolos libran una "guerra fría" en el Congreso

20 de julio de 2008, 02:00 AM

Una suerte de guerra fría, en la que priman la desconfianza mutua y una relación gélida, ya se instaló en el seno del oficialismo parlamentario. El aporte que realizó una veintena de diputados y senadores kirchneristas al rechazo de las retenciones móviles al agro, en abierto desafío a la Casa Rosada, no será fácilmente perdonado por la cúpula oficialista.

No habrá, por ahora, ruptura formal de los bloques oficialistas en el Senado ni en la Cámara de Diputados. Pero el clima interno pasa por su peor momento. El oficialismo leal al Gobierno no expulsará, por el momento, a los rebeldes, aunque tampoco los convocará para una reconciliación. Lo único confirmado por ahora es un paréntesis de receso legislativo que servirá, sobre todo, para calmar las aguas y asimilar el golpe.

El oficialismo está convencido de que, pese a su revés, mantendrá su dominio legislativo, entre propios y aliados. Sin embargo, ya no disfrutaría de la cómoda mayoría de antes; la bisagra la marcó la crisis con el campo.

Cifras en mano, en la Cámara de Diputados, de los 154 legisladores afines al kirchnerismo, veinte votaron contra el proyecto oficial del Gobierno.

En el Senado, donde el oficialismo estaba acostumbrado a ganar las votaciones por más de quince voluntades de diferencia respecto de la oposición, no pudo siquiera llegar a la mitad más uno de los votos y cayó derrotado el jueves pasado con el aporte del vicepresidente de la Nación Julio Cobos.

Todo indicaría que, a partir de la derrota sufrida en el Senado, en el oficialismo cambiará la dinámica interna de debate de las iniciativas. Lo que antes se aprobaba sin chistar, a libro cerrado, ahora pasará por el tamiz de muchos legisladores que ya no quieren ser llevados de las narices al recinto. Es factible, entonces, que si esta "rebeldía" persiste, no tarde en producirse la ruptura de las bancadas, por lo menos de hecho. Los oficialistas díscolos no se marcharán por ahora del redil, aunque algunos ya arrojan la idea, incipiente aún, de armar un subbloque dentro de la bancada de diputados kirchneristas si la Casa Rosada no sabe contenerlos.

Expectativa

El futuro de los bloques oficialistas estará estrechamente ligado a cómo evolucione la convulsión interna dentro del PJ, a cargo del ex presidente Néstor Kirchner. Y a si terminan de coordinar un espacio crítico dentro del peronismo el gobernador Juan Schiaretti, José de la Sota, Jorge Busti, el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo y el ex presidente Eduardo Duhalde . Esto también está en ciernes y todavía priman las desconfianzas entre ellos.

En resumidas cuentas, el futuro del oficialismo parlamentario está atado con alfileres. La convocatoria de la presidenta Cristina Kirchner a Olivos a los legisladores que sólo apoyaron el proyecto de las retenciones, realizada anteayer, no cayó bien entre los "rebeldes". Por caso, la santiagueña Marta Velarde, que votó en contra de la iniciativa, anunció anteayer su partida del bloque.

Los restantes, por ahora, continúan dentro. "Yo no me considero un diputado opositor, me siento oficialista pese a haber votado en contra -enfatizó a LA NACION el mendocino Enrique Thomas-. Nuestra voluntad es seguir trabajando dentro del bloque, siempre que se instaure una mecánica diferente de debate interno, abierto a las disidencias." En el mismo sentido se expresó el diputado cordobés Arturo Heredia, otro de los díscolos.

Por Laura Serra
De la Redacción de LA NACION

RECOMIENDA ESTE ARTICULO

Mi recomendación es:

Promedio (Not Rated)

0.0 stars