20 de julio de 2008, 02:00 AM
"La Presidenta tiene que gobernar según sus convicciones y hacer un recambio de su gabinete para concentrarse en polÃticas productivas y, fundamentalmente, buscar consenso." El consejo del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, efectuado en diálogo con LA NACION, debe interpretarse como una nueva etapa en su propia estrategia polÃtica de cara a 2011.
Los 130 dÃas de crisis entre el Gobierno y el campo por las retenciones, que quedaron archivadas en el Congreso en la madrugada del jueves último, convencieron a Macri de la urgencia de transitar el camino hacia un liderazgo nacional de centroderecha.
Hasta el 11 de marzo último, en que la dirigencia ruralista decidió enfrentar a la Casa Rosada, el jefe de gobierno porteño circunscribÃa su acción polÃtica a la ciudad y no descartaba revalidar su cargo en 2011.
Sin embargo, la aspereza del conflicto que derrumbó la imagen positiva de la presidenta Cristina Kirchner y que generó fuertes fisuras en el apoyo legislativo del oficialismo le demostraron que el calendario electoral frÃo y puro y los humores argentinos no corren por el mismo andarivel.
Por eso, hace pocas semanas comenzó a hablar como un dirigente nacional preocupado y hasta cansado de tanta confrontación. "Estos 130 dÃas demostraron que los argentinos no quieren más la confrontación como método de gestión. Hay que desarrollar polÃticas productivas y, fundamentalmente, buscar consensos", resumió ayer Macri a LA NACION.
Y hasta se permitió recordar un consejo para la Presidenta: "Dije desde el principio de este conflicto que hay temas en los que hay que hablar con las principales fuerzas de la oposición para resolver temas como un plan nacional agropecuario o un plan nacional de seguridad".
Hasta algunos de sus allegados que estaban persuadidos de que tenÃan que "submarinizar" a Macri para que ninguna esquirla de la pelea del agro y el Gobierno pudiera rozar su imagen, admiten aun en la intimidad que iniciaron un camino gradual para salir "de la cotidiana preocupación por tapar los baches a la utopÃa de ofrecerse como el recambio del kirchnerismo en 2011".
Para explicar el cambio, casi impensable, algunos deslizan un ejemplo contundente: Jaime Durán Barba, el gurú de la imagen de Macri, aceptó ese viraje tras palpar cómo el peronismo se resquebraja, se reagrupa y pelea por el poder, restándole posibilidades a la oposición no justicialista.
La contienda legislativa en la que el kirchnerismo tuvo muchos heridos, aunque resuelva el conflicto culpando al vicepresidente Julio Cobos, y la ruptura de la CGT lo ayudaron a entrar en razones de que el análisis polÃtico argentino no está aún en condiciones de respetar los estándares de las ciencias polÃticas.
El boceto del lanzamiento nacional del lÃder de Pro ya empezó a dibujarse entre algunos dirigentes y tiene un requisito básico para sumarse al espacio: hay que reconocer que el lÃder es, precisamente, Macri.
Esa es la fórmula que se encontró para aventar los rumores de que Macri adherirÃa al peronismo no kirchnerista que integran desde el ex presidente Eduardo Duhalde hasta el secretario general de la "nueva" CGT, Luis Barrionuevo, pasando por el diputado nacional Francisco De Narváez (Unión Celeste y Blanca-Buenos Aires).
Poco barrionuevista"Que hable bien de Mauricio no significa que sea parte de nuestro proyecto", respondieron con preocupación varios dirigentes macristas ante la consulta de LA NACION sobre si el lÃder gastronómico "era Pro". Hace una semana, quizá para no entrar en una espiral de rumores, Macri prefirió faltar al festejo por el DÃa del Gastronómico, en La Rural, en la que Duhalde y De Narváez no ocultaron sus vÃnculos con Barrionuevo.
En el tránsito de Macri hacia la escena nacional los porteños verán con mayor frecuencia pública a la vicejefa de gobierno, Gabriela Michetti (cuando concluya la recuperación de la operación de columna) y al jefe de gabinete, Horacio RodrÃguez Larreta.
Una de las decisiones más urgentes que tendrá que tomar la dirigencia Pro es abrir una nueva sede nacional. La que funcionó en Alsina al 1300 cerró en el verano. Y, conscientes de que no habrá demasiado tiempo para ampliar la sustentación propia en todos los distritos, se buscará espejar la coalición porteña en buena parte del interior. Es que Pro tiene presencia en 16 distritos del paÃs, le restan 8. Y en el nivel porteño, tiene locales en sólo ocho de las 15 comunas.
Por MarÃa Elena Polack
De la Redacción de LA NACION
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