EFE

Una jueza sudafricana puede ser la próxima Alta Comisionada para los DD.HH

22 de julio de 2008, 03:18 PM

Joaquim Utset

Naciones Unidas, 22 jul (EFE).- La jueza sudafricana Navanethem Pillay puede ser la próxima Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, cargo que la convertirá en la cara más visible de la defensa de esos principios y para el que no le valdrá la habitual discreción de la magistratura, según diplomáticos y ONGs.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tiene previsto anunciar la designación de Pillay en los próximos días tras comunicárselo a la Asamblea General, que debe ratificar el nombramiento, dijeron hoy fuentes diplomáticas.

La portavoz de la ONU, Michele Montás, confirmó el lunes que el máximo responsable de la ONU ya había tomado una decisión, pero agregó que no anunciará el nombre de la persona designada hasta comunicársela a los miembros de la Asamblea.

Otros nombres barajados para ese puesto son el argentino y enviado especial de la ONU para el genocidio Juan Méndez y la paquistaní Hina Jilani, enviada especial de la ONU para los derechos humanos.

La magistrada sudafricana, de 67 años y ascendencia sudasiática, es actualmente miembro de la Corte Penal Internacional (CPI) y fue presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR).

De confirmarse, Pillay sustituirá a la jurista canadiense Louise Arbour que ha ocupado el cargo de alta comisionada desde 2004.

Hija de un conductor de autobús, Pillay se convirtió en 1967 en la primera mujer en abrir un bufete de abogados en la provincia sudafricana de Natal y en 1995 en la primera mujer no blanca en ser miembro del tribunal supremo de Sudáfrica.

Si es ratificada por la Asamblea, la jueza sudafricana deberá dejar atrás la discreción con la que actúa un magistrado de la CPI por la visibilidad que se espera del máximo responsable de los derechos humanos en Naciones Unidas.

Su nombramiento se produce en un momento delicado en materia de derechos humanos, según organizaciones internacionales, y bajo el mandato de un secretario general muy cuidadoso en sus declaraciones y que es partidario de la llamada "diplomacia silenciosa".

"El poder alzar la voz es extremadamente importante en este cargo, y esperemos que la nueva comisionada no se muestre temerosa de realizar denuncias incluso cuando no le guste a algunos países", declaró hoy a Efe el portavoz de la organización Human Rights Watch (HRW), Steve Crawshaw.

Consideró que la labor de Pillay en los tribunales internacionales demuestra su conocimiento sobre la naturaleza de las peores violaciones de los derechos humanos que se puedan cometer.

Amnistía Internacional (AI) abogó porque la posible nueva alta comisionada desempeñe un papel más activo en el Consejo de Seguridad para dar más relevancia a los derechos humanos en las decisiones que el máximo órgano de la ONU pueda adoptar en cuanto a situaciones complicadas como la crisis de Zimbabue o el conflicto de Darfur.

Su voz es ahora más necesaria que nunca después de que los aspectos más oscuros de la guerra internacional contra el terrorismo hayan minado la credibilidad de los países occidentales en esta materia, señaló a Efe la portavoz de AI, Judit Arenas.

"Se requiere a una persona líder que haga frente a las violaciones de los derechos humanos las haga quien las haga", dijo.

No se espera que el posible nombramiento de Pillay tenga gran oposición entre los 192 miembros de la Asamblea General, aunque algunos países ya han expresado en privado algunas objeciones.

El embajador de EE.UU. ante la ONU, Zalmay Khalilzad, pidió no valorar el posible nombramiento de Pillay hasta que se confirme, pero fuentes diplomáticas señalaron que Washington objeta la enérgica defensa del derecho al aborto de las mujeres que ha hecho la magistrada a lo largo de su carrera.

"Queremos un alto comisionado comprometido con los derechos humanos, que se centre en las verdaderas violaciones de los derechos humanos, que tenga autoridad y cuente con un historial de trabajo sobre esta materia", aseguró Khalilzad esta semana.

La oficina del ACDH, que emplea a 850 personas, está encargada de dirigir los esfuerzos de la ONU en materia de derechos humanos, cuenta con una oficina principal en Ginebra y otra en Nueva York, así como en otras regiones y países.

Para 2008-2009 cuenta con una financiación de 119,2 millones de dólares, procedentes del presupuesto general de la ONU, y con otros 95,7 millones de dólares de las contribuciones voluntarias de los estados miembros, organizaciones intergubernamentales, fundaciones y particulares. EFE

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