EFE

El Museo Metropolitano de Nueva York inaugura su famoso árbol navideño

24 de noviembre de 2009, 06:07 PM

Nueva York, 24 nov (EFE).- El Museo Metropolitano de Nueva York inauguró hoy su árbol de Navidad, un abeto decorado con más de doscientos ángeles, pastorcillos y otras figuras artesanales bajo la batuta de la familia Howard, que se ha encargado de esta tarea durante los últimos 52 años.

"Es un privilegio ser responsable del montaje de este abeto que, más allá de ser una tradición, supone para mí continuar con lo que en su día comenzó mi madre", explicó hoy a Efe la encargada de instalar el popular árbol de Navidad durante los últimos 25 años, Linn Howard.

Desde que murió su madre, Linn quedó a cargó de colocar cada año a los más de cincuenta ángeles napolitanos del siglo XVIII que engalanan el abeto del prestigioso museo, que este año se mostrará hasta el 6 de enero de 2010 y que es uno de los más espectaculares de la ciudad.

Linn ha dedicado así catorce días a montar el árbol de este año, que, con sus seis metros de altura, está situado frente a unas verjas del siglo XVIII de la española Catedral de Valladolid que alberga el museo neoyorquino, y que como es tradición tiene en su falda un elaborado belén con más de ciento cincuenta figuras.

La tradición de este montaje navideño la inició la madre de Linn, Loreta Howard, quien después de recibir en 1925 un nacimiento artesanal como regalo de bodas, comenzó a coleccionar figuras confeccionadas por artistas europeos durante su luna de miel.

"La elaboración del pesebre se convirtió en una pasión para mi madre, quien recopiló figuras de todo el mundo durante sus viajes", explicó Linn, que ya desde niña ayudaba a su madre a montar el clásico belén familiar.

Loreta expuso sus creaciones navideñas por primera vez en el Museo Metropolitano en 1957, siete años antes de donar a la institución neoyorquina su colección completa de querubines y otras clásicas figuras navideñas para que se mostraran al público durante estas fechas.

Linn, quien se convirtió en la segunda generación de pesebristas en su familia, recuerda emocionada cómo la primera tarea que le adjudicó su madre fue colocar el musgo en el pesebre.

"Cuando empecé a ayudar a mi madre con el árbol y el belén, me encargaba de las cosas que a ella no le gustaba hacer, como colocar el musgo al final del montaje", dijo Linn.

Los tres Reyes Magos, pastores, lavanderas, ángeles y, por supuesto, la Sagrada Familia visten ropajes de seda diseñados con extrema delicadeza para cada una de las figuras por artistas de todo el mundo.

Vestir a las figuras y articularlas es el momento que más disfruta Linn, quien asegura que le lleva hasta dos horas colocar las prendas a algunos de los ángeles más laboriosos.

"Las túnicas de los ángeles tienen varias capas de seda, luces e incluso hay alambre entre los dobladillos para que, tras darles forma, parezca que están volando de verdad", señaló.

"Cuando miro este árbol, veo belleza, espiritualidad y paz", añadió Linn, quien disfruta oyendo los comentarios de los cientos de visitantes que recibe el popular montaje navideño.

Veinticinco años después de asumir el cargo de esta tradicional creación navideña, Linn ha comenzado a preparar a su hija, Andrea Rossi, para que tome las riendas de esta tradición familiar que cuenta con más de medio siglo de historia.

"Con la edad hay ciertas tareas que necesitas pasar a la siguiente generación, como la instalación del musgo en el pesebre", agregó risueña Linn.

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