AFP

El Hezbolá controla oeste de Beirut y mayoría lo acusa de "golpe de Estado"

9 de mayo de 2008, 02:15 PM

BEIRUT (AFP) - El poderoso movimiento chiita libanés Hezbolá que controlaba el viernes barrios enteros de sus rivales sunitas en el oeste de Beirut, tras 48 horas de enfrentamientos armados que dejaron 13 muertos, fue acusado por la mayoría antisiria de propiciar un "golpe de Estado".

La mayoría antisiria acusó al Hezbolá de haber apuntado las armas contra el pueblo libanés para propiciar un "golpe de Etado", mientras la situación sigue siendo muy tensa en Líbano, pese a la calma reinante en Beirut.

"El Hezbolá ha utilizado sus armas para dar un golpe de Estado. Ha dicho que sus armas eran para la resistencia pero ha mostrado claramente que eran para dar un golpe de Estado", declaró el ex presidente de la República del Líbano, Amin Gemayel, a un canal de televisión libanés desde París.

El Hezbolá es la única formación libanesa que no fue desarmada tras el fin de la guerra civil (1975-1990). El movimiento de oposición que lidera tomó el viernes el control de barrios de mayoría sunita en el oeste de Beirut.

La violencia estalló el miércoles entre militantes de la oposición -Hezbolá y Amal- y partidarios del gobierno libanés antisirio en el sector oeste de Beirut, pero se intensificaron el jueves tras un encendido discurso del jefe del Hezbolá, Hassan Nasralá, que calificó varias decisiones del gobierno de "declaración de guerra" contra el movimiento chiita.

Dos simpatizantes de la oposición murieron el viernes en enfrentamientos en Jaldé, sur de Beirut, indicó a la AFP una fuente de los servicios de seguridad.

Hasta entonces, eran 11 los muertos en los enfrentamientos.

"No estamos llevando a cabo un golpe de Estado", declaró un responsable de la oposición que pidió el anonimato. "Todo esto está vinculado a decisiones del gobierno" de investigar la red de telecomunicaciones (paralela) que el Hezbolá instaló en todo el país y la destitución del jefe de seguridad del aeropuerto presentado como cercano al movimiento chiita.

"Estamos proponiendo una asociación (...) y ellos quieren monopolizar el poder y limitar nuestra participación" en la toma de decisiones, añadió.

La tarde del viernes no se registraban combates en Beirut.

"Ya no hay combates pues nadie enfrenta a los combatientes de la oposición" liderada por el Hezbolá, apoyado por Siria e Irán, declaró un responsable de seguridad libanés que pidió el anonimato.

Sin embargo, varios países árabes empezaron a evacuar el viernes a sus nacionales de Líbano, mientras Italia se declaró preparada para hacer lo mismo. Otros países desaconsejaron a sus ciudadanos que viajen a ese país, aunque de momento no organizaban su salida de Beirut.

De momento, ningún otro país europeo preveía oficialmente la evacuación de sus nacionales, aún si numerosos Estados europeos -Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Noruega, República Checa, Dinamarca, España, Suiza- subrayaban que seguían de cerca la evolución de la situación libanesa.

Una fuente del ministerio español de Asuntos Exteriores, advirtió que la situación podría cambiar "en las próximas horas".

Miembros del Hezbolá hicieron disparos al aire en señal de alegría en algunos barrios de los que fueron expulsados los miembros del partido Movimiento del Futuro, el partido de Saad Hariri, pilar de la mayoría parlamentaria libanesa antisiria.

El ejército libanés, tradicionalmente encargado del mantenimiento del orden en el país y las fuerzas antidisturbios, equipadas con tanques, patrullaban los barrios, pero no intervinieron en los enfrentamientos con armas automáticas y cohetes RPG, bastante violentos el jueves.

Según un portavoz, el ejército efectuó un importante despliegue para proteger "la sede del gobierno", el Banco Central y el entorno de las residencias de Hariri y de Walid Jumbladtt (otro pilar de la mayoría)" en Beirut.

La carretera al aeropuerto internacional de Beirut y el puerto de la capital, seguían cerrados.

La violencia estalló el miércoles en el marco de una huelga en demanda de aumentos salariales que el Hezbolá transformó en movimiento de desobediencia civil.

Mientras Estados Unidos e Israel responsabilizan de la situación a Irán y Siria, Teherán acusa a Washington y Tel Aviv.

La Casa Blanca se declaró "muy preocupada" por el comportamiento del Hezbolá y pidió a Irán y Siria que dejen de apoyar a la formación chiita y de intentar "desestabilizar" al país.

El presidente sirio Bachar al Assad, cuyo país controló Líbano durante casi 30 años, antes de verse obligado a evacuar sus tropas en 2005, juzgó la crisis como "un asunto interno libanés" y llamó al diálogo interlibanés.

La prensa libanesa y árabe se declaró alarmada por el peligro de una nueva guerra civil, en el actual contexto de crisis política desde fines de 2006 por la disputa del poder entre mayoría y oposición.

Líbano está sin presidente desde noviembre de 2007.

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