12 de mayo de 2008, 05:54 PM
BEIRUT (AFP) - El norte del LÃbano fue escenario de nuevos combates este lunes que dejaron un muerto y cuatro heridos, en un clima de tensión persistente al que no se le adivina una salida pese a los llamamientos internacionales.
Los combates, en los que se recurrió a armamento pesado, estallaron en la gran ciudad portuaria de TrÃpoli y obligaron al ejército a retirarse de nuevo tras haberlo hecho ya la vÃspera.
Los enfrentamientos se convirtieron en esporádicos al final del dÃa, comprobó un fotógrafo de la AFP, pero la presencia de hombres armados seguÃa siendo numerosa, principalmente en Tebbaneh, el barrio sunita del norte de TrÃpoli que es un hervidero islamista.
El ejército trataba de recuperar el control del sector, donde persistÃan los disparos de francotiradores y armas automáticas.
El domingo, TrÃpoli, una ciudad de mayorÃa sunita, ya fue escenario de combates entre partidarios de la mayorÃa parlamentaria, aliada de Occidente, y milicianos alauitas, una escisión del chiismo que en este caso es próxima a Hezbolá, la organización más importante de la oposición libanesa que cuenta con el apoyo de Damasco y Teherán.
Un hombre murió por culpa de una bala perdida y cuatro personas resultaron heridas en estos combates, según los servicios de seguridad, que establecieron el saldo de la ola de violencia que estalló el 7 de mayo en 59 muertos y cerca de 200 heridos.
Mientras el ejército libanés empezaba el sábado su despliegue en todo el paÃs, la oposición anunció que retiraba a sus milicianos de las calles pero advertÃa que mantendrÃa su movimiento de "desobediencia civil", que se ha traducido en el bloqueo de varias carreteras, entre ellas la que conecta el aeropuerto de Beirut a la capital, de gran valor estratégico.
"Queremos un compromiso solemne de (el lÃder de Hezbolá) Hasan Nasrala ante la opinión pública, los paÃses árabes e incluso Irán, de que no usará sus armas contra los libaneses", dijo este lunes el ex presidente Amin Gemayel, uno de los lÃderes de la mayorÃa parlamentaria.
Si los dirigentes de la oposición "quieren dialogar, no es necesario que usen sus armas con el objetivo de cambiar los equilibrios de fuerzas", agregó.
Aunque el ejército habÃa anunciado que "toda persona armada será detenida", un portavoz militar, a preguntas de la AFP, dijo que el tema de los controles de carretera a manos de milicianos "es polÃtico, relacionado con el movimiento de desobediencia civil iniciado por la oposición".
En este contexto, el secretario general de la Liga Arabe, Amer Musa, llegará el miércoles a Beirut encabezando una delegación que se reunirá con los dirigentes libaneses para dar con una salida a la crisis.
La Liga pidió el domingo el fin de la violencia, un gesto saludado este lunes por la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.
Rice iba a tomar parte este lunes en una conferencia telefónica con los cancilleres de una decena de paÃses de Europa y Medio Oriente para "hablar" de la situación y del modo de "apoyar" al gobierno de Fuad Siniora, declaró el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack.
Por su parte, el secretario general de ONU, Ban Ki-moon, condenó "firmemente a los responsables de la violencia en LÃbano" y pidió "calma, moderación y el cese inmediato de la violencia", declaró su servicio de prensa en un comunicado.
Los combates son los más sangrientos vividos en LÃbano desde el fin de la guerra civil (1975-90) y se extendieron a los barrios occidentales y del sudeste de Beirut, asà como a TrÃpoli.
Esta violencia es el último episodio de los 18 meses de parálisis de las instituciones polÃticas en LÃbano, en las que la oposición exige una mayor participación.
Precisamente, el presidente del parlamento libanés, Nabih Berri, decidió aplazar, por decimonovena vez, la sesión para elegir al presidente del paÃs, que estaba prevista el martes.
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