5 de julio de 2008, 06:43 AM
PARÍS (AFP) - La ex rehén colombo-francesa Ingrid Betancourt, recibida como una heroína el viernes en París, se sometía este sábado a exámenes médicos mientras la televisión mostraba imágenes de la operación que permitió arrebatarla a las FARC después de más de seis años de cautiverio en condiciones inhumanas.
Ingrid Betancourt, que fue rescatada de los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en una operación del ejército colombiano el miércoles, junto con tres rehenes estadounidenses y 11 colombianos, llegó el viernes a Francia a bordo de un avión presidencial francés, procedente de Bogotá.
"Sueño desde hace siete años con vivir este momento. Es un momento muy, muy emocionante para mí: respirar el aire de Francia, estar con vosotros", dijo al pie de la escalerilla del avión presidencial que la trajo desde Bogotá. "Se lo debo todo a Francia", dijo esta mujer, que pasó 2.321 días en manos de las FARC.
La ex candidata a la presidencia de Colombia rindió un tributo al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. "Miro a este hombre extraordinario que tanto lucho por mí y a través de él también veo a toda Francia", agregó de la mano de Sarkozy.
Después de haber sido agasajada por Nicolas Sarkozy en el Palacio de Elíseo, la ex candidata presidencial colombiana de 46 años, que también tiene la nacionalidad francesa, pasará el día en el hospital Val de Grâce, donde será sometida a exámenes médicos, según una fuente cercana al caso.
Un vídeo que muestra a los rehenes furiosos por tener las manos atadas, y varios minutos después llorando de alegría a bordo de un helicóptero después de descubrir que habían sido liberados, fue mostrado el viernes por primera vez por los militares colombianos.
Este vídeo de los guerrilleros de las FARC entregando mansamente los 15 rehenes a comandos colombianos disfrazados fue difundido para hacer frente a las preguntas sobre esta dramática y pacífica operación, indicó el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
Una vez que estuvieron a bordo del helicóptero militar camuflado, el vídeo muestra la sorpresa de Betancourt y de los otros cautivos, así como su llanto, después de que les quitaran las esposas y los soldados revelaron su verdadera identidad.
En Colombia, el comandante de las fuerzas militares, general Freddy Padilla, aseguró el viernes que el gobierno no pagó "un solo centavo" por la operación de rescate de los 15 rehenes. "Como comandante de las Fuerzas Militares niego que el gobierno de Colombia haya cancelado un sólo centavo por esa operación" dijo Padilla a la radio La W. Padilla respondió así a una pregunta sobre una versión difundida el viernes por la Radio Suiza Romanda (RSR), según la cual dirigentes de las FARC podrían haber recibido 20 millones de dólares para liberar a los rehenes.
El viernes, Betancourt asistió a una recepción ofrecida por los comités de apoyo en la que había unos 300 invitados. Allí estaban sus hijos, Mélanie y Lorenzo, su madre, Yolanda Pulecio, y el ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner.
La ex candidata presidencial pidió a los guerrilleros "que sean buenos perdedores" porque "es el momento de hacer una rectificación". "Los colombianos estamos dispuestos a tenderles la mano, pero no estamos dispuestos a participar en una farsa", agregó la ex rehén, que elogió al presidente colombiano, Álvaro Uribe, que "ha estado extraordinario". Betancourt consideró que "la estrategia" puesta en marcha para su liberación había sido "fruto de la reflexión conjunta" de Colombia y Francia.
Desde su liberación, Ingrid Betancourt, de 46 años, apareció radiante a pesar de haber estado muy enferma durante su cautiverio. "Estuve encadenada todo el tiempo, las 24 horas del día, durante tres años", declaró a la radio Europe 1. Cuando le preguntaron si había sido torturada, respondió afirmativamente.
Betancourt tuvo también momentos para el humor. "Lo siento por haber afeado la fachada del ayuntamiento", dijo al descolgar su retrato de la fachada del ayuntamiento, a donde acudió tras la recepción en el Elíseo. La gran foto fue colgada por las autoridades parisinas en 2004 para recordar, día a día, el calvario de Betancourt a los habitantes de la ciudad.
Ingrid Betancourt, a la que se ha podido ver rezando ante las cámaras varias veces desde su liberación, expresó su deseo de reunirse con el papa Benedicto XVI la semana próxima.
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