23 de julio de 2008, 07:34 AM
LONDRES (AFP) - Conocido por la muralla con su nombre que hizo construir para contener a los 'bárbaros' escoceses, el emperador romano Adriano pasa por un poeta pacifista, pero una exposición única que se abre el jueves en el Museo Británico revela otra faceta, la de un comandante brutal y sin piedad.
A la entrada de la exposición 'Adriano: Imperio y conflicto', el visitante es recibido por un gigantesco rostro del emperador, esculpido en mármol blanco.
La obra, descubierta hace menos de un año en TurquÃa y expuesta por primera vez, corresponde al 'cliché' del emperador humanista: sus cabellos delicadamente rizados y su barba cuidada revelan la imagen de un hombre refinado, apasionado por todo lo relacionado con Grecia, en particular su amante.
"Durante siglos, nosotros nos hemos creado nuestra propia imagen de Adriano", recuerda Thorsten Opper, conservador del museo. Pero hay una "cara muy diferente de Adriano y del reino de Roma", advierte. "Ya no es la mayor potencia civilizadora, sino el imperialismo brutal. Es también importante recordarlo", cuenta.
Para ponerse al dÃa con esta nueva faceta, Thorsten Opper ha "reunido en una sola habitación" las "nuevas pruebas" que permiten "replantearse a uno de los más grandes emperadores romanos de todos los tiempos".
Entre los 170 objetos procedentes de 31 institutos de 11 paÃses, se encuentran numerosas piezas que no han viajado jamás, y en particular las "alquiladas por primera vez" por Israel y que cuentan la rebelión de los judÃos de Judea.
Revolucionados por la destrucción de su templo en Jerusalén y por la prohibición de la circuncisión, miles de judÃos se rebelan en el año 132. La revuelta se aplaca con sangre: 585.000 judÃos son masacrados, la población expulsada y la provincia de Judea rebautizada como 'Siria-Palestina', un legado que el mundo sigue padeciendo hoy, subraya Opper.
"Esto muestra una faceta muy diferente de la personalidad de Adriano: los romanos capaces de la violencia extrema", explica el folleto de la exposición.
Este lado más sombrÃo de su personalidad habÃa sido mostrado por Adriano 'el pacifista' desde su llegada al poder, en el año 117. En un gesto aparentemente lleno de humanismo, borra la deuda fiscal de los romanos y llegará a quemar los registros de impuestos. Pero en realidad se trata de atraer la simpatÃa de la población para asentarse en el poder. Mientras, hace ejecutar a cuatro senadores que habrÃan podido vencerle en su carrera hacia el trono.
Esto no quita importancia a la "inmensa herencia" que dejó el emperador, advierte Thorsten Opper, como si temiera caer en el exceso inverso y hacer del Adriano "hombre de paz" un emperador "sanguinario".
La exposición consagra por eso una amplia parte a su herencia arquitectónica. "Construyó algo en casi todas las ciudades", afirma 'La Historia Augusta', biografÃa del imperio escrita hacia el año 500. Dos impresionantes maquetas muestran, por ejemplo, el Panteón de Roma y "la mayor villa romana conocida" (900 habitaciones), que Adriano mandó construir cerca de Tivoli, en la región de Roma.
La exposición no viajará, advierte Opper, ya que ciertos objetos mostrados son "muy frágiles". "Tres meses, es realmente todo lo que tenemos", afirma. Pero, tras el 26 de octubre y el cierre de la exposición, la popularidad que rodea actualmente a Adriano no desaparecerá. El británico John Boorman rueda actualmente una adaptación de la novela de la francesa Marguerite Yourcenar, 'Memorias de Adriano', con el actor español Antonio Banderas en el papel principal. Un manuscrito y notas de la escritora forman parte de la exposición 'Adriano' en Londres.
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