26 de octubre de 2009, 11:54 PM
BOGOTA (AFP) - Pese a que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, instó el lunes a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, a superar sus diferencias y cooperar para evitar hechos como la masacre de ocho colombianos el fin de semana en la frontera, el caso distanció aún más a ambos gobiernos.
"Hago un llamado al gobierno de Venezuela, a su presidente, para que por encima de cualquier diferencia busquemos cómo puede haber una coordinación de actividades para proteger el derecho a la vida de los ciudadanos colombianos y de los ciudadanos venezolanos", dijo Uribe en un acto público en la población de Tuluá, departamento (provincia) de Valle del Cauca (suroeste).
"A nosotros nos duele por igual un crimen aquí o un crimen allá", agregó Uribe en alusión al asesinato de ocho colombianos el sábado en territorio venezolano fronterizo con Colombia.
El llamado de Uribe se debe al hecho de que las relaciones entre los dos países se encuentran "congeladas" desde el pasado 28 de Julio por decisión de Chávez, debido a un acuerdo al que llegó Bogotá con Estados Unidos y que le permitirá a tropas de ese país actuar desde bases militares de Colombia.
Pero lejos de propiciar un acercamiento, el hecho generó nuevas tensiones, luego que la cancillería colombiana revelara que Caracas negó un permiso de aterrizaje al avión oficial enviado por Bogotá con la misión de recuperar los cuerpos de las víctimas mortales.
"No entendemos las razones de la negativa pero es un hecho sumamente grave. La cancillería venezolana notificó a nuestra embajadora en ese país (María Luisa Chiappe) que el avión que iba a recuperar los cuerpos de los colombianos masacrados allí no podía aterrizar", señaló la fuente.
En un comunicado expedido la noche del lunes, la embajada de Venezuela en Colombia justificó esa decisión: "Durante el día de hoy (lunes), a través de la embajada de Colombia en Caracas, las autoridades colombianas solicitaron ante la Cancillería venezolana, una autorización de sobrevuelo para un avión militar C-295 con itinerario El Dorado-Santo Domingo-Camilo Daza", señaló.
"Para ese momento ya estaba en ejecución todo el operativo para efectuar dicho traslado hacia la ciudad fronteriza de San Antonio -en Venezuela-, a fin de que las autoridades colombianas efectuaran la recepción respectiva", enfatizó el comunicado expedido la noche del lunes.
Según la sede diplomática, la determinación fue adoptada por el gobierno de Hugo Chávez, luego de que "el cónsul de la República de Colombia en San Cristóbal anunció que no disponía de los recursos necesarios para garantizar la repatriación de los cadáveres".
El caso coincidió con un reclamo formal de la cancillería venezolana por la "reiterada presencia" de funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia en Venezuela, que supuestamente estarían elaborando un plan de "conspiración y desestabilización" contra el gobierno de Chávez.
Esta fue la segunda nota de protesta que envía Venezuela a Colombia en las últimas 48 horas. El pasado sábado, el gobierno de Chávez condenó declaraciones del ministro de Defensa colombiano Gabriel Silva, en las que manifestó su preocupación por el tráfico de drogas hacia Centroamérica por medio de Venezuela.
Este lunes eran esperados en la ciudad colombiana de Cúcuta, los cadáveres de las víctimas. "Ya hablé con mi esposa y esperamos que hacia la medianoche del lunes (05H00 GMT del martes) lleguen los cuerpos a Colombia", señaló telefónicamente a la AFP, Luciano Vesga, familiar de una de las víctimas.
Los colombianos asesinados el sábado hacían parte de un grupo de una docena de personas que fueron secuestradas por desconocidos el 11 de octubre cuando jugaban un partido de fútbol en la localidad de Chururú, municipio Fernández Feo, en el estado venezolano de Táchira, limítrofe con Colombia.
Según los familiares de las víctimas, estos eran en su mayoría vendedores callejeros que de esa forma sobrevivían en el vecino país.
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