17 de julio de 2008, 12:06 PM
BUENOS AIRES (AP) - Las organizaciones rurales y los lÃderes de la oposición celebraron el jueves el rechazo del Senado al proyecto de ley del gobierno que buscaba ratificar un polémico sistema de gravámenes a la exportación de granos, que desató huelgas agrarias y causó un fuerte descenso en la popularidad de la presidenta Cristina Fernández.
El Senado rechazó en la madrugada el proyecto oficial sobre las nuevas retenciones (gravámenes) con el inesperado y decisivo voto del vicepresidente de la república Julio Cobos.
La votación de la iniciativa, que tenÃa media sanción de la Cámara de Diputados, habÃa quedado empatada en 36 votos, y Cobos --que en su condición de vicepresidente es también titular del Senado-- tuvo que definir la suerte del proyecto oficial con su voto en contra, tras más de 17 horas de debate.
"No me cruza (por la cabeza) renunciar... serÃa traicionar la voluntad popular", dijo Cobos el jueves a los periodistas que lo aguardaban en la puerta de su casa.
Cobos dijo que aún no ha hablado con la Presidenta quien "espero que me entienda".
"Estoy muy tranquilo con mi conciencia y mi responsabilidad... creo que el paÃs se va a pacificar", agregó.
Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina --que representa a pequeños y medianos productores rurales-- dijo que el voto del Senado no fue "contra el gobierno" sino "por la gente".
"Me parece que empieza una etapa de la historia argentina en la que un vicepresidente sale del ostracismo y del anonimato, porque por tradición fueron relegados, y se consolida la imagen de demócrata", dijo a Radio 10.
Buzzi reivindicó la "actitud de Cobos, como la de los 36 senadores que se animaron a tener una actitud en forma autónoma... en la que no importó de qué signo polÃtico eran sino que pensaron en el interior del paÃs, en pacificar, en reconciliar, en reconstruir el consenso".
"Ganó el sentido común, expresado por el señor vicepresidente en un voto histórico. Cristina (Fernández) tiene la oportunidad histórica de entender que estos últimos 120 dÃas estuvo equivocada", dijo el diputado Francisco de Narváez, del partido Unión Celeste y Blanco.
De Narváez invitó a "la señora presidenta a que convoque ya a las entidades del campo, a los diputados para obtener un proyecto conjunto".
A media mañana, la única voz del oficialismo era la del titular de la banca de senadores del Frente Para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, quien embistió contra Cobos.
"Creo que el vicepresidente le ha hecho un daño muy importante a su gobierno... no entra en la lógica que vote en contra", dijo a Radio 10.
Cobos ya habÃa expresado sus discrepancias con el esquema móvil de retenciones que ata la tasa del impuesto a la cotización de los granos en el mercado internacional y que para el caso de la soja, de la que Argentina es tercer productor mundial, implica un aumento de más del 10%.
El nuevo esquema impositivo habÃa sido dispuesto en marzo por el gobierno y luego enviado por la presidenta al Congreso con la esperanza de que fuera ratificado.
Desde que fueron anunciadas hace poco más de cuatro meses, las retenciones desataron la reacción del campo, uno de los sectores económicos más poderosos de Argentina, que realizó cuatro huelgas y bloqueos de carreteras que causaron desabastecimiento de alimentos.
Antes de la votación, el gobierno adelantó que respetarÃa la decisión del Congreso.
Según ha argumentado en varias ocasiones la presidenta, las nuevas retenciones son una herramienta de redistribución de la riqueza porque impiden que se traslade al mercado local el aumento internacional en el precio de los alimentos, a la vez que pone un freno a la siembra de soja o "sojización" del paÃs en perjuicio de otros cultivos, como el trigo y el maÃz.
Para los productores, el impuesto que se aplica sobre la renta bruta "es confiscatorio".
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