23 de julio de 2008, 08:41 AM
NUEVA YORK (AP) - Una mexicana se declaró culpable de participar en una banda familiar que transportaba mujeres de México a Nueva York donde se les obligaba bajo violencia a prostituirse.
Consuelo Carreto Valencia asà lo hizo el martes ante un tribunal federal en Brooklyn para cerrar un juicio que habÃa comenzado un dÃa antes.
La diminuta mujer de 61 años enfrentaba 12 cargos de conspiración, tráfico sexual y contrabando humano. Se declaró culpable de un cargo de tráfico sexual y podrÃa ser sentenciada a un máximo de 14 años de cárcel.
Su abogado, John Wallenstein, dijo que su defendida temÃa morir en prisión de ser condenada por todos los cargos.
Agregó que le comunicó a Carreto la solidez de la posición del gobierno en el caso. "Le dije que los jurados van a querer saltar de sus sillas y destrozarla", dijo el abogado según la edición del miércoles del Newsday.
La fiscalÃa dijo que Carreto era la matriarca de una familia que operaba una banda de contrabando humano desde la ciudad mexicana de San Miguel de Tenancingo. Los Carreto, según la fiscalÃa, "eran miembros de una banda dedicada a atraer y obligar a mujeres y niñas mexicanas a prostituirse" en México y en Estados Unidos.
Las vÃctimas eran introducidas ilegalmente tras la frontera y llevadas a dos departamentos en el barrio de Corona, en Queens, ciudad de Nueva York, donde dos de los hijos de Carreto y otra persona forzaban a las mujeres _por medio de violencia, agresión sexual, amenazas y otros métodos de coerción_ a ejercer la prostitución, dijo la fiscalÃa.
Las mujeres eran obligadas a entregar sus ganancias _de 25 a 35 dólares por cada acto sexual_ a varios propietarios de prostÃbulos y a los Carreto, dice la acusación. El dinero después era enviado a México.
Dos de los hijos de Carreto y un amigo se declararon culpables de más de dos docenas de cargos delictivos por su participación. Los dos primeros fueron condenados a 50 años y el amigo a 25.
Carreto fue acusada de ayudar a coordinar la operación desde Tenancingo. La acusada admitió saber que una mujer que vivÃa en su casa en Tenancingo trabajaba como prostituta y que habÃa sido llevada a Nueva York en esa función, dijo su abogado. También aceptó haber recibido dinero de sus hijos.
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