6 de noviembre de 2009, 10:08 PM
FORT HOOD, Texas, EE.UU. (AP) - Como los soldados que se van a la guerra, el mayor Nidal Malik Hasan vació su departamento, le dio brócoli congelado que le sobraba a una vecina y llamó a un amigo para agradecerle su apoyo.
Hasan, sin embargo, se preparaba para la masacre en que 13 personas murieron acribilladas en la base de Fort Hood, Texas, según las autoridades.
Los investigadores analizaron el viernes la computadora de Hasan, su casa en Killeen, Texas, y su basura, para saber qué fue lo que lo motivó. El sospechoso, en tanto, yacÃa en coma tras recibir cuatro balazos durante el ataque. Funcionarios de salud han dicho que algunos de los heridos tienen heridas sumamente graves y podrÃan no sobrevivir.
El mayor de 39 años parece ser una persona contradictoria: un hombre educado pero resentido, un siquiatra que asistÃa a los soldados pero también necesitaba ser tratado, un profesional de la salud que habrÃa asesinado a los militares que habÃa jurado ayudar.
Sus familiares dijeron que se sentÃa acosado por ser musulmán, pero que no estaba de acuerdo con el extremismo. Otros no estaban tan seguros: un compañero de clases dijo que Hasan una vez hizo una exposición en clase en que dijo que la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo era una guerra contra el islam y "se convirtió en un pararrayos" que atraÃa problemas cuando sentÃa que sus creencias eran cuestionadas.
Los investigadores buscaban las causas para el peor ataque en una base militar en territorio estadounidense, que ocurrió cuando unos 300 soldados desarmados hacÃan fila para ser vacunados y someterse a exámenes de la vista.
Algunos soldados reportaron que Hasan gritó "Alahu Akbar", un lema que en árabe significa "¡Dios es grande!", antes de empezar a disparar, dijo el viernes el comandante de la base militar de Fort Hood, el teniente general Robert Cone, quien dijo que esto no se habÃa confirmado.
La familia de Hasan, de ascendencia palestina, dijo en un comunicado el viernes que sus supuestas acciones fueron "despreciables y deplorables" y que no reflejan las normas con las que fue criada la familia.
"Nuestra familia está llena de pena por las vÃctimas de la tragedia de ayer y sus familias", dijo Nader Hasan, primo del mayor. "Estamos afligidos por lo que pasó y no hay justificación ninguna para lo que sucedió. Todos preguntamos por qué sucedió esto y la respuesta es que, simplemente, no sabemos".
El jefe del estado mayor del Ejército, Geroge Casey, dijo que pidió a las bases de todo el paÃs que revisen sus medidas de seguridad. Agregó que temÃa represalias contra los miles de soldados musulmanes que cumplen con su deber.
Hasan iba a ser enviado a Afganistán para asistir a los soldados con estrés causado por el combate, lo que ya habÃa hecho en Estados Unidos, dijo el Ejército, aunque no está claro cuándo debÃa partir.
De todos modos, el mayor se habÃa despedido de sus vecinos y distribuido algunas pertenencias entre ellos.
José Padilla, el dueño del complejo de departamentos donde vivÃa Hasan, dijo que éste le avisó hace dos semanas que dejaba el lugar esta semana.
Hace unos dÃas, Hasan le preguntó a Padilla su idioma natal y luego le regaló un Corán en español. Además, se negó a recuperar 400 dólares de depósito y de alquiler que le correspondÃan, que dijo que deberÃan ser para alguien que lo necesitara.
"No puedo entender que el enemigo estaba entre nosotros", dijo Padilla, a punto de llorar. "Siento un poco de culpa porque básicamente le estaba dando vivienda a alguien que iba a causar tanta destrucción".
Patricia Villa, vecina de Hasan, dijo que éste vino fue a su apartamento el miércoles y jueves y le dio verduras, un colchón inflable, un Corán y le ofreció 60 dólares para limpiar su apartamento después de que él partiera.
Jacqueline Harris, de 44 años, que vive con su novio Willie Bell al lado de donde vivÃa Hasan, dijo que éste llamó a las 5 de la mañana del jueves y dejó un mensaje.
"QuerÃa agradecerle a Willie por ser un buen amigo y por estar allà para apoyarlo", dijo Harris. "Eso fue todo. Pesamos que fue un lindo mensaje".
Según un informe de la policÃa de Killeen, en agosto un soldado fue acusado de rayar el automóvil de éste y causarle daños valuados en 1.000 dólares. El administrador de los departamentos, John Thompson, dijo que el acusado recién volvÃa de Irak y que arrancó una calcomanÃa del auto que decÃa: "Alá es amor".
Otra vecina, Kim Rosenthal, dijo que Hasan no parecÃa muy enojado, a pesar de que los daños eran tan severos que cambió de coche. "Dijo que era Ramadán y que tenÃa que perdonar a la gente", dijo. "Lo perdonó y siguió con su vida".
Pero Hasan no le pareció tan amable a Val Finnell cuando fueron compañeros de clase en un programa de maestrÃa en la Universidad de Ciencias de la Salud de los Servicios Militares en el 2007 y 2008 en Bethesda, Maryland.
Finnell que en una exposición en que los estudiantes hablaban sobre temas como los quÃmicos usados en tintorerÃas o el moho en las viviendas, Hasan se refirió a las acciones militares estadounidenses como una guerra contra el islam y dejó en claro que estaba en contra de las guerras de Estados Unidos en paÃses musulmanes.
Los investigadores dijeron que intentan confirmar si Hasan publicó textos en internet en que habló de atentados suicidas y otras amenazas.
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Los periodistas de The Associated Press Lara Jakes, Lolita C. Baldor, Cal Woodward, Devlin Barrett, Brett Zongker y Jessica Gresko en Washington; Sue Lindsey en Roanoke, Virginia; April Castro y Jeff Carlton en Killeen, Texas; Dalia Nammari en Ramalá, Cisjordania; y Matt Curry en Dallas contribuyeron a este despacho.
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