19 de noviembre de 2009, 10:12 PM
WASHINGTON (AP) - El presidente Barack Obama tendrá poco tiempo para descansar a su regreso tras ocho dÃas de viaje por Asia.
El sábado, dos dÃas después de su llegada a Washington, el Senado pretende realizar una votación clave para el futuro de su controvertido plan de reforma al sistema de salud nacional. El presidente también se enfrenta a una difÃcil decisión sobre la estrategia y cantidad de soldados de su paÃs en Afganistán que, no importa cuál sea, seguro recibirá crÃticas.
Su iniciativa de volver a regular al sector financiero enfrenta fuerte oposición en el Congreso. Su decisión de enjuiciar a los principales sospechosos de terrorismo en cortes federales ha sido blanco de fuertes cuestionamientos de los republicanos. Y, además, los legisladores de su partido en la Cámara de Representantes impulsan un polémico, y caro, proyecto de empleo.
Un presidente nunca descansa pero, con tantas tareas pendientes, Obama tiene el plato tan lleno que pareciera que el DÃa de Acción de Gracias hubiera llegado una semana antes a la Casa Blanca.
Su prioridad inmediata es saber si los 58 demócratas y dos miembros independientes del Senado seguirán unidos para resistir un posible intento republicano de demorar indefinidamente el gigantesco proyecto de reforma de salud. Se necesitan dos tercios de la cámara alta, 60 votos, para superar las medidas dilatorias y pasar al debate en el pleno. No se esperan votos positivos de ningún republicano y no parece que ninguno esté dispuesto a votar por el proyecto cuando llegue al pleno.
Antes de irse a Asia el 12 de noviembre, Obama se reunió con algunos senadores demócratas dubitativos, cuyos votos aún no están asegurados. Su consejero David Axelrod dijo que estaba dispuesto a llamarlos ni bien regresara de su gira.
"El jet lag (descompensación horaria) no será un obstáculo", dijo Axelrod por teléfono desde el avión presidencial en ruta a Washington.
Si el proyecto no llega al pleno del Senado, Obama sufrirÃa un serio revés. Si lo hace, el debate ocupará gran parte de diciembre, un mes ocupado para el presidente, que debe planear el presupuesto y su discurso anual de rendición de cuentas.
La decisión más difÃcil será la de Afganistán, dijo Bruce Reed, ex asesor del presidente Bill Clinton.
"Mandar a soldados a que arriesguen sus vidas es la decisión más difÃcil que puede tomar un presidente", dijo.
Obama quiere una estrategia integral que tenga en cuenta el terrorismo, la insurgencia talibán y una eventual retirada estadounidense. Según dijo a NBC News desde Asia, quiere explicarle a la población "qué está en juego, qué pensamos hacer, cómo triunfaremos, cuánto costará y cuánto tiempo llevará".
Mientras, los republicanos critican la polÃtica económica del gobierno porque la caÃda del empleo no se ha detenido y legisladores demócratas quieren extender partes del paquete de estÃmulo de febrero pasado, incluidos los subsidios por desempleo.
La oposición tampoco ve con buenos ojos su intento de reformar al sector financiero, porque dice que limitarÃa el crédito para la población.
"El pueblo estadounidense ha tenido un año muy duro", dijo Obama a CNN. "Mi trabajo es ayudarlos a superar este año difÃcil. La gente que no tiene trabajo, que perdió su casa... yo también estarÃa enojado. Y ellos esperan que haga algo al respecto."
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