28 de marzo de 2008, 12:44 AM
QUITO (Reuters) - Ecuador afirmó el jueves que un ciudadano que murió en un controversial bombardeo militar colombiano contra una base guerrillera en su territorio era investigado por mantener nexos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La información sobre la posible relación del ecuatoriano Franklin Aisalla con las FARC representa un triunfo para Colombia dentro de la disputa diplomática, generada por el bombardeo del campamento insurgente en el que murieron el segundo del grupo, conocido como Raúl Reyes, y otras 24 personas.
Quito desestimó inicialmente las denuncias de Colombia de que Aisalla era un contacto de las FARC y demandó a su vecino que reconociera como una falta su abatimiento, pero el ministro de Defensa ecuatoriano, Wellington Sandoval, reconoció que el individuo era investigado desde hace más de cinco años.
"Desde el 2003 se hizo seguimiento de Aisalla (...) Se está concretando la investigación. Pero, ciertamente se investigaba por presuntas relaciones de las FARC," dijo Sandoval.
El ministro agregó que, independientemente de la lÃnea polÃtica de Aisalla, Ecuador ratificaba su postura de que su muerte el 1 de marzo fue una violación a los derechos humanos y que el paÃs no permitirá que el acto se repita.
La investigación de las actividades de Aisalla -que inicialmente fue identificado como Aizalia por autoridades gubernamentales y medios locales- arrancó en el 2003 por parte de las Fuerzas Armadas y se extendió hasta el 2005. Posteriormente pasó a manos de la policÃa, sin que se terminen aún.
La declaración de Sandoval se produjo después que medios locales divulgaran videos en los que se muestra a Aisalla participando de actividades recreativas en un presunto campamento de las FARC, en un punto no identificado.
La familia ha rechazado cualquier actuación ilegal de Aisalla.
El cuerpo del ecuatoriano arribó a Quito la noche del jueves. Los restos del individuo permanecieron en una morgue en Bogotá desde el dÃa de la incursión de Colombia a territorio ecuatoriano, tras ser extraÃdo por militares que actuaron en el operativo.
La acción colombiana desató una crisis regional que se sofocó con las disculpas de Bogotá a Quito, pero el presidente Rafael Correa se niega a reestablecer las relaciones con su vecino del norte o apoyar la lucha que libra su par Alvaro Uribe contra las FARC.
Ecuador y Colombia comparten una frontera de unos 600 kilómetros que se ha convertido en escenario de operaciones de grupos irregulares.
(Redacción Quito, Editada por Gabriela Donoso)
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