16 de mayo de 2008, 11:09 AM
Por Ana MarÃa Fabbri
LA PAZ (Reuters) - Es aymara y vuela alto, pero no es Evo Morales. Tiene enormes poderes, pero no hace milagros: es "Supercholita," la heroÃna del cómic boliviano que ahora se prepara para ir a la conquista del mundo.
La informal mujer de pueblo que vuela con manta y pesadas polleras por los cielos andinos se ha convertido en el gran suceso del Sexto Encuentro Internacional de Historietas de Altura, que se realizaba esta semana en La Paz.
Su creador, Rolando Valdez, quien apareció toda la semana entrevistado por los medios, dijo que si bien su personaje tiene sólo un año de vida, los jóvenes de clases populares ya identifican a la historieta y llaman "supercholis" a la heroÃna que, como toda chola, puede ser clasificada como india o mestiza.
"Es alguien como nosotros. Tú le hablas, es normal. Ella rÃe, llora, canta, se emociona, es como nosotros, sólo con poderes," dice Valdez.
El personaje de marcados rasgos japoneses canaliza sentimientos y actitudes de bolivianos de la calle ante la tensa situación polÃtica nacional, en el tercer año de mandato del primer presidente indÃgena del paÃs, Evo Morales.
A diferencia de los héroes clásicos, "Supercholita" está lejos de la virtud: roba, habla cual suegra insatisfecha y come "rellenos" (pequeños pasteles) de papa con glotonerÃa, pero tiene superpoderes para ayudar a los pobres.
AsÃ, en medio de la mofa altiplánica, "Supercholita" encarna a alguien profundamente politizado: habla de tú a tú con Morales, detesta al "imperio," es "más inteligente que cien polÃticos," pelea contra la injusticia y le preocupan la piraterÃa, la crisis económica y la posible desmembración de Bolivia.
-Evo: ¡Oh! Compañera Supercholita. .. (un dibujo de medio cuerpo del Presidente Evo Morales).
-Evo: ¡Ayúdame a sacar este paÃs adelante! (Evo y Supercholita vista de frente de cuerpo entero)
-Supercholita: ¡Evo! ¡Milagros no hago! (Supercholita dando la espalda a un Evo triste)
Pero además "Supercholita" tiene novio, un policÃa, es hija de otra cholita y de un desconocido pepino (tradicional payaso del carnaval de La Paz, con el rostro siempre oculto a quien en las bromas del occidente boliviano se achaca la paternidad de muchos) y ha obtenido sus poderes de las fuerzas andinas del Tiwanacu.
Y Valdez dice sobre su heroÃna:
"Supercholita no es una personaje perfecto, tiene mucho de picardÃa nacional (roba a la vendedora de papas y se justifica con que 'a todos les toca la crisis'), es como nosotros, tiene mucho de diversión, pero mucho de heroÃna," dice.
El autor de 32 años es auxiliar de enfermerÃa y comerciante, vive en la ciudad más pobre de Bolivia, El Alto, ha trabajado para la Fundación Solón, conocida por su lucha contra un tratado de libre comercio con Estados Unidos, y ama decididamente lo japonés.
"Nos identificamos con el manga (modelo) japonés porque allà siempre hay un chico tÃmido que quiere sobresalir y la población paceña es un poco tÃmida, por eso el manga japonés, el dibujo japonés cala mucho," explica.
La tira cómica japonesa y en realidad "lo japonés" tiene fervientes adeptos entre los que hacen caricaturas cómicas en La Paz.
Mery Nina, por ejemplo, quien hasta se pinta los ojos como japonesa, presentó en el encuentro su serie sobre niños Ãndigos al estilo japonés: "Tienen el aura azul y no se enferman," dice.
Luis Enrique Sánchez, un estudiante de arte y amante del cómic, está igualmente cautivado por lo japonés; su revista tiene que leerse a atrás hacia delante, "como los japoneses hacen," dice.
Por ahà se alza "Supercholita" con manta y polleras altiplánicas y los ojos al estilo de caricatura de Heidi, para elevar la moral de los tÃmidos paceños de pueblo y lanzarse pronto al mercado internacional.
(Editado en español por Gabriela Donoso)
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