18 de julio de 2008, 11:06 AM
BUENOS AIRES (Reuters) - El Gobierno argentino, aún sacudido por una dura derrota en la votación de una ley clave en el Senado, buscaba el viernes recuperar el rumbo asegurando que mantiene su convicción de defender los intereses populares, aunque está dispuesto a revisar sus polÃticas.
A lo largo de cuatro meses, la presidenta Cristina Fernández defendió con manifestaciones y agresivos discursos un proyecto que subÃa los impuestos a las exportaciones de granos, pero chocó contra el rechazo sectorial y legislativo, en su primera gran frustración en siete meses en el poder.
El plan buscaba redistribuir la renta extra del sector agropecuario hacia los sectores mas desprotegidos y contener los precios internos de los alimentos, según el Gobierno, pero los analistas creen que necesita esos fondos para pagar deuda pública y financiar un creciente gasto.
"La única garantÃa de que en la transformación de Argentina estén comprendidos los que sufren, los excluidos y los que menos tienen está en manos de la presidenta," dijo el ministro de Justicia, AnÃbal Fernández, luego de que la derrota disparara hasta versiones de renuncia de la mandataria.
Sin embargo, consultado por reporteros sobre la demanda de cambios en el estilo de gestión, respondió: "La polÃtica es polÃtica, todos los dÃas se practica y es tan dinámica que obliga forzosamente a que se revise todos los dÃas."
Durante los cuatro años de gestión del ex presidente Néstor Kirchner -esposo de Fernández y con gran influencia en su Gobierno- la oposición fue casi inexistente y la llamada "pareja presidencial" logró imponer sus polÃticas económicas y sociales sin resistencia.
Todo indicaba que con Fernández en el poder nada cambiarÃa. Pero este nuevo escenario de un Congreso limitando sus acciones es desconocido para Kirchner y Fernández.
CAMBIOS
La realidad polÃtica comenzó a cambiar cuando en marzo la mandataria decidió sin consultar con el sector rural elevar los impuestos que pagan las exportaciones de soja y sus derivados, el principal complejo exportador del paÃs, desatando la rebeldÃa de los productores.
El sector lanzó una serie de huelgas y protestas que forzaron al Gobierno a negociar cambios en la norma, pero las discusiones no avanzaron y Fernández decidió politizar el conflicto acusando al sector de querer destituirla.
En ese momento ambas partes se radicalizaron y en junio Fernández decidió -aún cuando no era legalmente necesario- enviar la medida al Congreso para una mayor legitimación, confiada en la mayorÃa de legisladores oficialistas en ambas cámaras.
Pero la presión de los productores sobre los legisladores en provincias agrÃcolas rindió sus frutos, y la oposición a Fernández vio también la oportunidad de convertir la votación de una norma impositiva en una condena al estilo de gestión de Fernández y Kirchner, visto como autoritario.
Ahora, con el rechazo legislativo, los productores esperan que Fernández también derogue la norma inicial que activó el alza impositiva para volver a foja cero y comenzar a negociar una polÃtica agropecuaria, como muchos chacareros reclamaban desde el dÃa 1 del conflicto en marzo.
"No cabe duda que fue un traspié polÃtico en algún sentido para el Gobierno," dijo el senador oficialista José Pampuro.
El legislador aseguró que "se tensionó" mucho la relación con el sector agropecuario, una sensación que tuvieron cientos de miles de argentinos que a lo largo de la disputa criticaron con dureza la intransigencia oficial.
"Ahora el Gobierno y el oficialismo tendrá que rever donde falló, cuáles han sido los temas en los que quizás apuntó mal en el bloque justicialista del Senado como también en alguna decisión desafortunada de algún sector del propio Gobierno," agregó Pampuro en una inusual declaración autocrÃtica.
(Reporte de César Illiano, Editado por Lucila Sigal)
Promedio (Not Rated)
Copyright © 2008 Reuters Limited.