18 de julio de 2008, 01:56 PM
Por Leika Kihara y Hideyuki Sano
TOKIO (Reuters) - El gobernador el Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, dijo el viernes que el banco central presta igual atención a la inflación y a los riesgos negativos sobre la economÃa, reforzando la opinión que las tasas de interés se mantendrán estables durante el resto del año.
Recientemente, ha crecido el temor a que la economÃa japonesa, que atraviesa su mayor expansión desde la posguerra, se esté desplazando hacia una recesión por los problemas en Estados Unidos, que está tambaleando entre una restricción crediticia y una crisis inmobiliaria.
Shirakawa dijo en un seminario que el ajuste de la polÃtica monetaria en respuesta al alza en los precios de la energÃa y las materias primas serÃa inapropiado puesto que esto podrÃa dañar seriamente el crecimiento económico.
El banco central tendrÃa que actuar si los altos precios de las materias primas tienen un efecto sobre el conjunto de la economÃa o sobre los salarios, pero hasta ahora hay pocas señales de que eso esté sucediendo, dijo, reiterando la postura neutral del Banco de Japón sobre la polÃtica monetaria.
"Nos encontramos en una fase en donde necesitamos prestar atención tanto a la economÃa como a los precios," dijo Shirakawa. "No hay diferencia en el peso de esos riesgos. En ese sentido es 50-50," agregó.
A pesar de los comentarios de Shirakawa, los economistas dijeron que la atención del Banco de Japón parecÃa estar más inclinada hacia la debilidad del crecimiento tras recortar el martes sus proyecciones sobre la expansión de la economÃa.
"Shirakawa está poniendo más énfasis sobre los riesgos negativos en la economÃa que en la creciente inflación," dijo Seiji Shiraishi, economista en jefe de HSBC Securities de Japón.
"El considera que los actuales aumentos de precios tienen un impacto negativo sobre la economÃa. También está prestando más atención a los riesgos negativos de la economÃa de Estados Unidos," dijo el economista.
El Banco de Japón mantuvo el martes sin cambios las tasas de interés, una decisión ampliamente esperada, pero recortó sus proyecciones de crecimiento económico para el año fiscal hasta el próximo marzo a un 1,2 por ciento, el ritmo más bajo en seis años.
Reflejando el alza de los precios del crudo, el banco central incrementó el pronóstico para la inflación subyacente al consumidor para este año fiscal a un 1,8 por ciento desde el 1,1 por ciento estimado en abril.
Esa serÃa la inflación más pronunciada en una década, subrayando el dilema del banco central, que debe equilibrar el riesgo de una ralentización en el crecimiento con las crecientes presiones inflacionarias.
(Reportaje adicional de Tetsushi Kajimoto)
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