20 de julio de 2008, 01:28 AM
Por Philip Pullella y Michael Perry
SIDNEY (Reuters) - El Papa Benedicto XVI, al final de su visita a Australia, instó el domingo a una gran multitud de jóvenes a tener cuidado del creciente "desierto espiritual" que frecuentemente acompaña a la prosperidad moderna.
Al inicio de su último dÃa completo en el paÃs, el Santo Padre voló en helicóptero sobre cientos de jóvenes peregrinos que realizaron una vigilia en una pista de carreras antes de la misa papal al aire libre que puso fin formal a las celebraciones de la Jornada Mundial de la Juventud.
"En muchas de nuestras sociedades, junto a la prosperidad material, se está extendiendo un desierto espiritual: un vacÃo interior, un miedo sin nombre, una tranquila sensación de desesperación," dijo en su homilÃa.
Unos 200.000 jóvenes peregrinos acamparon en la pista de carreras durante la noche, cantando mientras las temperaturas descendÃan hasta los 8 grados centÃgrados. La multitud llegó a más de 300.000 cuando los residentes locales fueron a la pista durante la nublada mañana.
En un tributo a los pueblos nativos de la región, un grupo de bailarines de los paÃses de las islas del PacÃfico Sur bailaron en frente del Sumo PontÃfice con vestimentas de caña, en un marcado contraste con el atuendo rojo y dorado del papa.
Pero el mensaje del Santo Padre para la gente joven fue muy tradicional, deben evitar la "libertad falsamente concebida" y buscar por el "rÃo subterráneo" de los valores cristianos que los ayudarán a construir sus vidas sobre cimientos firmes.
Su mensaje de fondo a los jóvenes durante los últimos cinco dÃas ha sido que deben tener el coraje de ser católicos y vivir los principios de su religión de manera abierta y con orgullo.
La Iglesia Católica, que tiene 1.100 millones de fieles, espera que las Jornadas Mundiales de la Juventud, ideadas por el difunto Papa Juan Pablo II, revitalicen a los jóvenes católicos del mundo en un momento en que el culto al individuo y el consumismo se han convertido en grandes distracciones en sus vidas.
El Papa Benedicto XVI, de 81 años, anunció que el próximo encuentro será en Madrid, España, el 2011 y que espera participar en él.
WOODSTOCK AL ESTILO CATOLICO
Ha sido llamada la versión de Woodstock de la Iglesia Católica, cinco dÃas y noches de paz, amor y cristiandad. Se han realizado más de 165 conciertos de música religiosa que va desde el heavy metal al acid jazz y al rap, junto con confesiones masivas y encuentros de oración.
"Esto ha sido estupendo," dijo Taylor Law, de 19 años, quien está a punto de entrar a la universidad en Galveston, Texas, y quien pasó la noche en la pista de carreras junto a unos 50 amigos.
"Algunos de los paÃses de los que vienen los chicos están en conflicto, pero ellos están aquÃ, mostrando que son católicos, que creen en Dios tanto como lo hace el otro y que esto sólo puede acoger la paz," agregó, ondeando una bandera estadounidense al final de la misa.
Pero esta Jornada Mundial de la Juventud ha sido opacada por el tema del abuso sexual a menores de parte de sacerdotes.
El Papa Benedicto XVI se disculpó el sábado directamente por primera vez por los abusos sexuales contra menores realizados por clérigos católicos, pero los grupos de vÃctimas de Australia dijeron que querÃan acciones y no palabras.
El Santo Padre, que hizo algunos de sus comentarios más explÃcitos sobre el escándalo de abusos sexuales que ha sacudido a la Iglesia en varios paÃses, también dijo inequÃvocamente que los responsables deberÃan ser llevados ante la justicia.
En su homilÃa de la misa de cierre del domingo, el Papa hizo una referencia indirecta al escándalo, diciendo que la Iglesia necesita "renovación," pero en sus comentarios de bienvenida al Sumo PontÃfice, el cardenal de SÃdney George Pell fue más directo.
"Muy a menudo ella (la Iglesia) es abrumada y agobiada con los pecados y errores de sus hijos; muy a menudo ella aparece desfigurada y desanimada," dijo Pell al Papa.
Broken Rites, que representa a las vÃctimas de abuso en Australia, tiene una lista de 107 condenas por abuso sexual, pero dice que podrÃa haber miles de vÃctimas ya que sólo algunos casos llegan a la corte.
En Australia, hogar de la celebración de homosexuales y lesbianas más grande del mundo, las enseñanzas de la Iglesia suelen caer en oÃdos sordos.
Más de 5 millones de australianos se describen a sà mismos como católicos, pero menos de 1 millón asiste a misa el domingo y la cifra podrÃa haber caÃdo a cerca de 100.000 en los últimos 5 años. (Editado en español por Ricardo Figueroa)
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