22 de julio de 2008, 11:16 PM
Por Tomás Bravo
PLAYA BAGDAD, México (Reuters) - El huracán Dolly ganaba fuerza y se enfilaba a las costas de la frontera entre México y Estados Unidos en el Golfo de México, donde se espera que toque tierra el miércoles, por lo que autoridades tomaban precauciones y miles de personas eran evacuadas.
Los vientos máximos sostenidos de Dolly, el segundo huracán en aguas del Atlántico en la temporada, aumentaron a 130 kilómetros por hora en las aguas cálidas del Golfo, de acuerdo con un reporte del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.
Se espera que Dolly, de categorÃa 1 en la escala Saffir Simpson, gane más fuerza aún antes de tocar tierra, dijo el Centro en su más reciente reporte.
La tormenta avanzaba hacia el noroeste a 15 kilómetros por hora y los modelos climáticos la mostraban llegando a tierra el miércoles al mediodÃa en algún lugar de la costa entre Texas y México.
Dolly se ubicaba a unos 175 kilómetros al este-sureste de la ciudad fronteriza de Brownsville, Texas, frente a la ciudad mexicana de Matamoros.
El gobernador del estado mexicano de Tamaulipas, Eugenio Hernández, dijo que en Matamoros, Soto La Marina y San Fernando se estaba llevando a 23,000 personas a diferentes albergues. El Gobierno federal declaró emergencia en 17 municipios del estado, los más suceptibles de ser golpeados por Dolly.
El Servicio Meteorlógico Nacional de México alertó sobre lluvias torrenciales en los estados de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y San Luis PotosÃ.
La petrolera estatal Pemex dijo que fueron evacuados 66 de sus trabajadores en una plataforma ubicada en las costas del puerto de Tampico, en Tamaulipas, que ha sido azotado por fuertes lluvias en semanas anteriores.
Por su parte, el gobernador de Texas, Rick Perry, puso a 1,200 efectivos de la Guardia Nacional en alerta y pidió a la población a tomar precauciones, aunque no hubo instrucciones de realizar evacuaciones.
En la localidad mexicana de Playa Bagdad, a unos 38 kilómetros al este de Matamoros, los propietarios de los restaurantes empacaron mesas y sillas antes de la llegada del huracán.
Efectivos de la Marina no permitÃan la entrada de más turistas a la playa, donde habÃa gente colocando tablas de madera en las ventanas de sus negocios y pequeñas viviendas.
"Yo no me voy a salir, estamos acostumbrados a esto, y aunque vengan los soldados con pistola no me van a sacar," dijo Isaac Garza, propietario de un restaurante sobre la playa, mientras sus hijos colocaban tablas en las ventanas.
(Reporte de Tomás Bravo en Tamaulipas y Chris Baltimore en Houston, Escrito por Pablo Garibian)
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