Reuters

Asocian antipsicóticos con aumento de peso en niños y jóvenes

29 de octubre de 2009, 02:20 PM

NUEVA YORK (Reuters Health) - En niños y adolescentes, el tratamiento con antipsicóticos de "segunda generación" está asociado con un aumento significativo del peso y de los niveles de colesterol, advirtieron investigadores en Journal of the American Medical Association.

En Estados Unidos, el tratamiento de niños y adolescentes con desórdenes psicóticos, trastorno bipolar y otros problemas mentales incluye antipsicóticos de segunda generación. Algunos son: aripiprazol (Abilify), olanzapina (Zyprexa), quetiapina (Seroquel) y risperidona (Risperdal).

Los efectos adversos de esos antipsicóticos generan cada vez más preocupación, señaló el equipo del doctor Christoph Correll, de North Shore-Long Island Jewish Health System, en Nueva York.

Los efectos dañinos de esos fármacos, como el aumento de peso, la obesidad, la hipertensión y las anormalidades de colesterol y azúcar en sangre, son especialmente preocupantes en la adolescencia porque predicen la obesidad, la diabetes y la enfermedad cardíaca en la edad adulta.

El equipo de Correll estudió a 272 niños y adolescentes de entre 4 y 19 años con trastornos del ánimo, esquizofrenia o conducta alterada o agresiva, que nunca habían recibido antipsicóticos.

Quince pacientes, que rechazaron participar o que no tomaron los antipsicóticos como se los había indicado el médico, funcionaron como grupo de control.

Los pacientes fueron tratados con aripiprazol, olanzapina, quetiapina o risperidona durante 12 semanas.

Tras 10,8 semanas de tratamiento, los niños tratados con olanzapina engordaron unos 8,5 kilos; los que recibieron quetiapina, 6 kilos; aquellos tratados con risperidona, 5,3 kilos y los que tomaron aripiprazol, 4,4 kilos, a diferencia de un alza de apenas 0,2 kilos en el grupo de control.

"Cada antipsicótico estuvo asociado con un aumento significativo de la masa grasa y de la circunferencia de cintura. El 10 al 36 por ciento de los pacientes pasaron a tener sobrepeso u obesidad en 11 semanas", informó el equipo.

Los autores observaron también cambios poco saludables en el colesterol total y los triglicéridos en los chicos tratados con olanzapina y quetiapina y en los triglicéridos de los niños que recibieron risperidona.

Los participantes tratados con quetiapina y olanzapina también sufrieron un aumento en los niveles de azúcar en sangre. Sólo el aripiprazol no estuvo asociado con cambios significativos en esos parámetros "metabólicos".

El equipo de Correll advierte que "los beneficios de un segundo antipsicótico deberían equilibrarse con los riesgos cardiometabólicos a través de una evaluación cuidadosa de las indicaciones de uso, una consideración de las alternativas de bajo riesgo y el control y manejo proactivos de los efectos adversos".

En un editorial publicado con el estudio, los doctores Christopher K. Varley y Jon McClellan, del Hospital de Niños de Seattle, instaron a "reconsiderar el creciente uso generalizado de los antipsicóticos atípicos en niños y adolescentes".

"Gran parte del respaldo con que cuentan (esos) agentes lo aportan investigaciones financiadas por la industria. Es crítica la necesidad de estudios independientes a gran escala para establecer la seguridad y los beneficios a largo plazo del uso de antipsicóticos en niños y adolescentes", escribieron.

FUENTE: Journal of the American Medical Association, 28 de octubre del 2009

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