23 de noviembre de 2009, 07:40 AM
Por Katrina Manson
DAR ES SALAAM, Tanzania (Reuters) - El único centro de tratamiento para el cáncer que existe en Tanzania está tan abarrotado que Rukia Kondogoza, envuelta en su brillante paño africano, tiene que compartir la cama con otra paciente.
Granjera del sur rural del paÃs, esta mujer de 40 años tiene cáncer cervical o de cuello de útero, la mayor causa de muertes femeninas por tumores en el continente y una enfermedad que mata a una africana cada 10 minutos.
De las 500.000 mujeres que son diagnosticadas con cáncer cervical cada año en todo el mundo, el 80 por ciento vive en paÃses en desarrollo y 71.000 de ellas, en Africa, según la Organización Africana para la Investigación y Capacitación en Cáncer.
"Esta enfermedad del cáncer es peor que la malaria debido a la gran hemorragia" que produce, dijo Kondogoza, que es uno de los 7.500 nuevos casos registrados en Tanzania anualmente.
"Cuando el doctor me dio la noticia yo sólo la acepté. SabÃa que no podÃa ignorarla porque estaba allà en mi cuerpo", agregó la mujer.
Sin embargo, muchas otras mujeres sà la ignoran.
El Ministerio de Salud y Bienestar Social de Tanzania dice que sólo el 10 por ciento de los casos llega alguna vez al único centro oncológico del paÃs, el Instituto del Cáncer Ocean Road, en busca de tratamiento.
Aún asÃ, el instituto ubicado en un edificio colonial alemán del siglo XIX, con cuatro salas y hasta 200 pacientes hospitalizados por vez, está extremadamente sobre exigido. Los pacientes y familiares atestan el lugar, incluso acostados afuera en la suciedad.
"Ahora mismo, tenemos 46 pacientes internados pero sólo 28 camas", dijo la enfermera Felister Massawe de la sala donde está Kondogoza.
"Los pacientes son muchos pero las camas son pocas, por eso algunos tienen que compartir la cama", agregó la enfermera.
DIAGNOSTICO TARDIO
Causada por un virus transmitido por contacto sexual -el virus del papiloma humano o VPH-, unos 200 millones de mujeres africanas están en riesgo de desarrollar esta forma de cáncer. Los preservativos no son de gran ayuda, ya que las áreas que no son cubiertas por el condón podrÃan quedar expuestas al virus.
Para cuando aparecen los sÃntomas del cáncer cervical, como la hemorragia después del coito, con frecuencia suele ser demasiado tarde.
El Ministerio de Salud y Bienestar Social de Tanzania dice que la mayorÃa de las pacientes llega al centro una vez que la condición ha alcanzado sus estadios finales, lo que dificulta el tratamiento.
Entre quienes desarrollan la enfermedad, el 78 por ciento de todos los casos en Africa resultan fatales, una proporción mucho mayor que en Occidente, donde los programas de control han fomentado la detección temprana de la enfermedad, que puede tomar 20 años en desarrollarse.
"Cada una de las madres que muere deja atrás de tres a cinco hijos cuando fallece, agravando la situación de orfandad", dijo a Reuters el profesor Isaac Adewole, presidente del Grupo de Trabajo sobre Cáncer Cervical en Africa Subsahariana.
"Para cuando mueren, ellas habrán gastado la mayor parte de su dinero de modo que no habrá forma de hacerse cargo de estos huérfanos", dijo Adewole en la conferencia bienal de la Organización Africana para la Investigación y Capacitación en Cáncer, realizada en Tanzania.
El tratamiento también es caro y Kondogoza está entre las muchas mujeres que no puede costear el régimen de 140 dólares de seis dosis de quimioterapia recomendado por los doctores. En cambio, deberá confiar solamente en la radioterapia, que es provista de manera gratuita por el estado.
Adewole dijo que la prevalencia de "curanderos", que se basan en la brujerÃa, también hacÃa que muchas mujeres no sean diagnosticadas a tiempo.
"Nosotros, los doctores, solÃamos culpar a las mujeres pero resulta que ellas estarÃan acudiendo a profesionales de la salud en dos o tres ocasiones sin encontrar ayuda, de modo que los doctores son en parte responsables por las muertes," agregó Adewole.
ESPERANZA DE UNA VACUNA
Los controles periódicos han ayudado a detectar el cáncer cervical en un estadio más temprano en los paÃses desarrollados, pero ningún paÃs africano -excepto Sudáfrica- tiene un programa nacional de chequeo.
Las compañÃas farmacéuticas rivales Merck y GlaxoSmithKline han desarrollado ambas sus propias vacunas -Gardasil y Cervarix- pero ningún paÃs africano cuenta con un plan de administración de esas inmunizaciones a las mujeres jóvenes.
"El cáncer cervical mata a mujeres relativamente jóvenes de modo que se pierden más años de vida que con otros tipos de cáncer, pero este es un cáncer evitable", dijo a Reuters en la conferencia el profesor Lutz Gissman, jefe de división del Centro Alemán de Investigación del Cáncer y uno de los integrantes del equipo que descubrió el virus.
"Si se puede persuadir a las niñas de que se apliquen la vacuna, el problema será drásticamente reducido en los próximos 10 a 20 años", agregó Gissman.
La vacuna Cervarix tiene licencia en más de 100 paÃses, incluyendo 11 en Africa. Glaxo está llevando a cabo un estudio sobre 666 mujeres en Senegal y Tanzania -donde la vacuna ya cuenta con autorización- para monitorear el efecto sobre el sistema inmunológico y su seguridad.
Adewole está a favor de administrarle la vacuna a niñas de 9 o 10 años en su último año de escuela, ya que la inyección deberÃa aplicarse antes del comienzo de la actividad sexual.
"No todas las niñas van a la escuela secundaria por lo que deberÃamos llegar a ellas antes", añadió el experto.
Muchas no acceden a la vacuna por el elevado precio del medicamento, que se vende a unos 300 dólares en Estados Unidos, aunque Glaxo dice que negociará un precio más bajo en base a su polÃtica de precios escalonados.
Para Kondogoza, que permanece sentada en su cama mientras los pacientes se arreglan las uñas de los pies entre sà con escuetas navajas, es demasiado tarde para vacunarse. Pero puede que para sus cuatro hijas no lo sea.
"Cualquier cosa está bien si prevendrá la enfermedad en estas niñas pequeñas", sentenció la mujer.
Promedio (Not Rated)
Copyright © 2010 Reuters Limited.