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ESCENARIOS-¿Qué tiene por delante el depuesto presidente Zelaya?

23 de noviembre de 2009, 06:48 PM

Por Helen Popper

TEGUCIGALPA (Reuters) - Los legisladores hondureños tienen previsto sesionar el 2 de diciembre para discutir si restituyen o no al presidente Manuel Zelaya, lo que le permitiría culminar su período hasta enero del 2010, que fue interrumpido por un golpe de Estado hace cinco meses.

La sesión sobre el destino del depuesto mandatario está prevista para después de los comicios presidenciales del 29 de noviembre, que han sido cuestionados por la mayoría de los países que rechaza el golpe.

Zelaya fue expulsado del país por soldados el 28 de junio, pero en septiembre regresó clandestinamente al país y se refugió en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. Posteriormente denunció un acuerdo con el Gobierno de facto que incluía su posible vuelta al poder, y su futuro luce incierto.

A continuación algunos posibles escenarios acerca del futuro de Zelaya:

EL CONGRESO VOTA POR RESTITUIRLO

El Congreso está dominado por adversarios de Zelaya, que votaron para quitarle sus poderes el día del golpe, pero podría decidir restituirlo en el cargo para asegurar el reconocimiento internacional a las elecciones generales del domingo.

Incluso si Zelaya es restituido, los aliados latinoamericanos del presidente podrían rechazar los resultados de las elecciones, dado que han sido organizados bajo el Gobierno de facto de Roberto Micheletti.

Grupos de derechos humanos acusan a las autoridades de facto de abusos y dicen que unas elecciones libres y justas no son posibles, luego de que fuera sacado del aire un canal de televisión pro Zelaya la semana pasada.

Además, Zelaya ha dicho que no aceptará ningún acuerdo para volver al poder, pues eso legitimaría el golpe de Estado y las elecciones, que ha calificado de ilegales.

EL CONGRESO NIEGA SU RESTITUCION

Estados Unidos ha sugerido que reconocerá al presidente que asuma el poder el 27 de enero, tanto si Zelaya retorna al poder como si no.

Micheletti ha dicho que el Congreso actúa dentro de los términos del Acuerdo Tegucigalpa-San José, auspiciado por Washington. El acuerdo establecía la posibilidad de una votación sobre Zelaya, pero sin especificar una fecha.

Los legisladores podrían sentirse en capacidad de negar el retorno de Zelaya, apoyándose en la posición estadounidense.

Zelaya ha calificado de ilegales las elecciones y ha dicho que deben posponerse y que impugnará sus resultados. Las protestas en su favor han perdido fuerza en medio del cansancio de la población y las represión a algunas manifestaciones.

Micheletti ha dicho que abandonará temporalmente la presidencia entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre, pero declaró medidas de seguridad como la activación de la reserva militar, la prohibición del uso de armas.

Si las fuerzas de seguridad generan violencia en el día de las elecciones, la comunidad internacional podría decidir no respaldar el proceso y el país podría seguir aislado, aunque algunos países y organismos multilaterales podrían reconocer finalmente al nuevo gobernante para culminar el impasse.

ZELAYA AL EXILIO

Los líderes del golpe insisten en que Zelaya debe enfrentar un juicio por violaciones a la Constitución, y quieren que Brasil lo entregue a las autoridades o que le conceda asilo político fuera de las fronteras.

Aceptar el asilo lo dejaría fuera de la escena política hondureña y algunos analistas consideran que podría no estar dispuesto a abandonar ni sus proyectos políticos ni su país, incluso sin garantías de éxito.

Su regreso al país en septiembre sugiere que está decidido a mantenerse en el foco político, pese a los esfuerzos de Micheletti por dejarlo de lado.

ZELAYA SE QUEDA

Si abandona la embajada, el presidente podría ser arrestado y sometido a juicio por impulsar en junio un referendo acerca de la reelección presidencial, que según sus adversarios representaba un intento ilegal de reformar la constitución.

Zelaya dice que sólo buscaba una mayor participación. El mandatario podría darle la bienvenida a una defensa pública de su reforma, ayudándolo a reconstruir su base política.

El presidente no puede aspirar a un segundo mandato, pero podría tratar de preparar a un heredero político o tratar de retomar el control del dividido Partido Liberal.

Zelaya, un acaudalado empresario forestal, no proviene de la izquierda hondureña, pero el golpe de Estado ayudó a consolidar movimientos que dicen representar a la mayoría pobre del país, lo que podría ayudarlo a formar un nuevo partido.

(Con reporte adicional de Mica Rosenberg)

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